Que lo pague Bolívar

Que lo pague Bolívar
En plena burbuja financiera del 2000, prestaba su pluma para Patagon.com. Con un Milton Friedman a cuestas, El Nacional y El Universal contaron con su participación hasta que las trasnacionales clamaron por su tinta.

La mala maña criolla de endeudarse data de tiempos independentistas. Herencia, que llaman.

Ya sé que es un poco tarde para reclamos al profesor de Historia de Venezuela, pero ¿por qué nunca me dijo que en la heroica tarea de independizarnos, Simón Bolívar no manejó bien la plata? Poco o nada se dice de la cantidad de maulas y aventureros con los que trabajó y que envió a Europa para pedir dinero prestado a nombre de él y otros patriotas que luchaban en América. ¡Qué detalle ese de que al Libertador jamás le importó a qué precio y en qué condiciones se financió su guerra por la libertad, que es la nuestra!

Toda una sorpresa fue leer a Carlos Hernández Delfino explicar cómo los embajadores del Libertador tuvieron que endeudar a la Gran Colombia ni bien la habían creado, y luego renegociar esos bonos, porque Caracas no tenía cómo pagar y en cambio pedía más plata para la compra de armas.

¿Quién recuerda a Luis López Méndez? Pues resulta que fue el primer hombre que designó Bolívar para comprar en Londres buques y municiones a nombre de la nueva República. El asunto es que se quedó esperando el pago que llegaría desde La Guaira (al menos la inicial de esos contratos) y en el desespero el agente diseñó los primeros certificados de deuda pública: esos que, ni por originarios, sus compatriotas cancelaron, pese a la furia de los acreedores y el envío de López Méndez a la cárcel. “Él fue el verdadero Libertador”, dijo Bolívar alguna vez, preocupado por su suerte.

¿Qué le puedo reclamar entonces a Jorge Giordani, el ministro que sin pestañar resolvió este año emitir 14 millardos de dólares en nueva deuda, la misma cantidad de dinero que pidió prestado la misma revolución chavista en los últimos 9 años? ¿Cómo le pregunto a Nelson Merentes quién pagará esa cantidad de bonos que entrega como aguinaldo para permitir la compra de dólares a los “inversionistas”?

Lo mejor viene aquí. A finales de 1819, cuando Bolívar ya era presidente de Colombia, resolvió al fin arreglar las deudas existentes con Inglaterra que ascendían a los 3 millones de libras esterlinas. ¿Cómo? Pues solicitándoles de nuevo 5 millones de libras más y, en vista de que ya todos sabían que en sus arcas no había dinero, utilizó como garantía las rentas y propiedades del Estado colombiano.

Leer esto es un alivio. Se acabaron los sentimientos de culpa frente al balance de la tarjeta de crédito. Ya no me va a importar que el Presidente me diga “botarata”, “irresponsable”, por consumir agua, luz y muy pronto, el teléfono. Comprendan: el asunto es que aquí pagamos y nos damos el vuelto con bolívares. Eso es todo.

Y sirva también el guiño histórico para aprender de política. En un país donde la moneda que circula es el bolívar, está visto que a nadie le importa tener un Presidente flojo con la chequera y de retruque, moroso. Si hasta ahora nadie se escandalizó con los empréstitos de Bolívar, Giordani tiene razón, en este país emitir deuda como barajitas es la medida económica con el menor costo político.

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2 comentarios »

MUY, PERO QUE MUY BUENO – EXCELENTE

MIS FELICITACIONES

Posteado por ofelia a las 5:03 PM, 27 de Octubre 2009

Mala herencia, entonces. Excelente artículo.

Posteado por Eli a las 11:20 AM, 28 de Octubre 2009