El candidato del Partido Nacional obtuvo 55,9% de los votos escrutados, con una cómoda ventaja sobre Elvin Santos, del Partido Liberal
Tras el escrutinio preliminar de 61,86% de las actas de la elección presidencial, el Tribunal Supremo Electoral hondureño indicó que Porfirio Lobo obtuvo 55,9% del total de votos emitidos, contra 38,09% de Elvin Santos.
“Con la cantidad escrutada de votos y la diferencia que hay, es muy dificil que el Partido Liberal pueda remontar”, declaró David Santamaría, jefe de cómputo del TSE.
De un total de 2.598.600 votos, se han escrutado 1.716.027 papeletas. Se registraron 42.998 votos en blanco y 66.537 fueron anulados. Además del Partido Nacional y el Liberal compitieron el Partido Innovación y Unidad (PINU), que obtuvo 2,24% de las papeletas, la Democracia Cristiana con 1.96% y la Unidad Democrática con 1.81%.
“A la comunidad internacional les digo: ha hablado Honduras en elecciones libres y cristalinas, tienen la obligación moral de reconocer este proceso”, dijo el secretario del TSE, Enrique Ortez. En una rueda de prensa, los magistrados del tribunal supremo electoral informaron que hubo una participación de 61,3%.
El presidente del tribunal, Saúl Escobar, aclaró que los datos son preliminares y aún falta hacer una segunda verificación que no se ha cumplido debido a un fallo técnico. El único incidente reportado durante la jornada electoral ocurrió cuando la policía dispersó con gases y chorros de agua a simpatizantes del presidente derrocado Manuel Zelaya en San Pedro Sula, la segunda ciudad del país, ubicada 180 kilómetros al noroeste de Tegucigalpa.
Encuestas a boca de urna patrocinada por medios hondureños daban una considerable ventaja a Lobo poco después de cerradas las urnas. Con los comicios, el gobierno de facto espera zanjar la crisis política desatada por el derrocamiento de Zelaya el 28 de junio. Pero el líder depuesto llamó a la población a abstenerse de votar por considerar el proceso electoral ilegítimo.
“Tiene que repetirse el proceso electoral. Estados Unidos tiene que rectificar, tiene que darse cuenta de que el proceso debe ser anulado”, dijo Zelaya desde la embajada de Brasil, donde está confinado desde el 21 de septiembre tras volver al país clandestinamente.
Al momento de cerrar las urnas, Zelaya emitió un comunicado en el que sostuvo: “según información estadística, técnica y científica de más de 1.400 puntos en los departamentos que representan 80% de la población, el abstencionismo oscila en 65%. Como presidente de los hondureños declaro este proceso ilégitimo y debe ser anulado y reprogramado en un estado de derecho”.
Las elecciones comenzaron oficialmente a las 7.00 am hora local y a las 4.00 pm el TSE decidió extender una hora la jornada electoral. El presidente de facto Roberto Micheletti instó a la población a acudir de forma masiva a las urnas, instaladas en 5.370 centros de votación.
El 2 de diciembre el Congreso debatirá si reinstala a Zelaya en el poder, ante lo cual el gobernante depuesto advirtió que de darse así, no aceptaría la restitución. “Esa decisión avalaría el golpe de Estado y la farsa electoral, sería perder mi dignidad y mi honor, que es lo que me queda en esta vida”, sentenció.
Asistieron más de 500 observadores internacionales, pero estuvieron ausentes misiones de observación de la Organización de los Estados Americanos y la Unión Europea, que tradicionalmente verifican los procesos electorales en la región. Estados Unidos, Perú y Costa Rica dijeron que si las votaciones se cumplían de una forma transparente y creíble, reconocerían los resultados. Otros países, como Ecuador, Uruguay, Brasil y varios más, rechazaron avalar el proceso.
Vía AP