La cascada más alta del mundo

Crónica del descubrimiento del Salto Ángel, a punto de ser declarada maravilla natural

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Por Charles Brewer Carías

Fundación EXPLORA

charlesbrewer@cantv.net

Durante la época de lluvias, surgen entre las nubes que usualmente cubren la parte superior del cañón del rio Churún, en el Auyantepui, al menos medio centenar de cascadas de gran altura. Cuando hay buen tiempo y a unos diez kilómetros dentro de este cañón se puede observar desde abajo como se desprende un hilo de agua  que tiene una caída libre y sin obstáculo de 807.11 metros y un desnivel total de casi un kilómetro (979 m.), según las mediciones hechas por Perry Lowry, con ayuda de Aleksandrs Laime y publicadas por la National Geographic Society en 1949.

Carlos Freeman y Jimmie Angel durante la "Exploración Oficial de la Gran Sabana" en 1938.

Carlos Freeman y Jimmie Angel durante la "Exploración Oficial de la Gran Sabana" en 1938.

El nombre de “Angel” con el cual se ha conocido este salto desde su descubrimiento no obedece a razones celestiales, ni tiene relación alguna con la vaporosa aureola de rocío que siempre lo acompaña; sino que este fue el nombre que el Ingeniero Gustavo Heny y el geólogo Francis “Shorty” Martin sugirieron para honrar a piloto Jimmie Angel quien lo dio a conocer al mundo  desde que lo vio por vez primera en 1933.

El piloto Angel

James “Jimmie” Crawford Angel, recién llegado de la guerra, se encontraba trabajando como piloto en  Panamá y conoció en un bar a un tal  Sr. J.R. McCracken (o Williamson) que había sido minero de oro en Alaska, pero también había explotado el mineral en Sur America. El viejo minero al conocer las habilidades de Angel le ofreció pagar por adelantado para que lo trasladara hasta una zona inexplorada al Sur del Orinoco, ya que las habilidades de Angel como piloto resultaría un requisito indispensable para realizar sin contratiempos el aterrizaje sobre una meseta de dos mil metros de altura que no se encontraba señalada en ningún mapa. Jimmie Angel pidió una suma astronómica para la época a la cual McCraken accedió, dándole un adelanto y el resto sería cancelado al concluir la misión. De esa manera el piloto organizó el viaje para el extraño geólogo en el cual alcanzarían la cumbre de una montaña desconocida  situada en el medio de la Guayana de Venezuela, un país rural donde aún no había aeropuertos, radioayudas, o estaciones de combustible. Después de un aterrizaje exitoso al lado de un riachuelo y de tres días de exploración en la cumbre de aquella extraña montaña, los dos hombres llenaron un saco con setenta y cinco libras de pepitas de oro (cochanos) que después transportaron  hasta un banco de Panamá. Desde ese momento este hábil piloto mitad mecánico y mitad minero, quedó obsesionado con lo que obtenido en la cumbre de aquella montaña de paredes verticales.

Angel regresaría a Venezuela piloteando un avión Travelair en 1933 y acompañado por el ingeniero de Minas Dick Curry dispuesto a ubicar la montaña de las pepitas de oro, pero no pudo encontrarla. Ya para  el 10 de octubre de ese mismo año se encuentra explorando la Gran Sabana, siendo este viaje fallido y Curry y Angel regresan a los Estados Unidos con algunos cochanos y diamantes, pero no con la fabulosa fortuna del “río de oro” de McCracken.

Esta es una de las fotografías testimoniales que hizo Gustavo Heny mientras exploraba la cumbre del Auyantepui en septiembre de 1937 y muestra uno de los parajes que memorizó Heny para poder regresar hasta el campamento de Guayaraca. Al fondo se ve la pared del Cañón del río Churún y en el horizonte, se encontraría el lugar de la sabanita donde decidieron aterrizar.

Esta es una de las fotografías testimoniales que hizo Gustavo Heny mientras exploraba la cumbre del Auyantepui en septiembre de 1937 y muestra uno de los parajes que memorizó Heny para poder regresar hasta el campamento de Guayaraca. Al fondo se ve la pared del Cañón del río Churún y en el horizonte, se encontraría el lugar de la sabanita donde decidieron aterrizar.

Para el año 1935 aún persiste con su ilusión y Angel logró convencer al geólogo Francis I. “Shorty” Martin para que lo ayudara a conseguir un financiamiento de la compañía Case Pomeroy Co. para continuar con sus exploraciones y, se sabe  gracias a su bitácora de vuelo, que el dia 25 de marzo de 1935 le muestra “Su Salto”, el cual habría visto en sus vuelos del año 33, al escritor L.R. Dennison. Dennison trabajaba como minero por el río Caroní, experiencia mencionada  por Dennison en 1942 en su libro “Devil’s Mountain” sobre sus experiencias en la Gran Sabana y los alrededores de la “Montaña del Diablo”.

Angel no se detuvo en su obsesión por encontrar el “río de las pepitas de oro” y en 1937 logró contagiar con su historia al exitoso Ingeniero Gustavo “Cabuya” Heny quien vivía en Caracas y que debido a su afición a la pesca, la cacería y la aventura, se entusiasmó facilmente con el proyecto para encontrar aquel “río dorado” que corría sobre una meseta que habría servido “como una mina incaica”. Luego de realizar múltiples reconocimientos aéreos y bocetos que les permitieron conocer metódicamente la superficie de aquella montaña aún inexplorada, decidieron utilizar como base de operaciones una pista de aterrizaje que prepararon en una sabana situada a 1000 m de altura sobre una de las terrazas que forman la base suroeste del Auyantepui, ya que los vuelos realizados desde ese lugar ahorrarían mucho del combustible que sería necesario para explorar a fondo la cumbre del formidable altiplano.

Cuando durante los primero meses de 1937 Angel y  Heny aterrizaron en una sabana que se estaba al lado del poblado indígena de Uruyén, se encontraron con el Capitán de la Marina Española Félix Cardona Puig, a quien conocieron  dos años antes buscando oro y díamantes, y había estado preparando un mapa que representaba el perímetro de aquella desconocida meseta que entonces  llamaban Sierra Yauyangtepui (por su lado norte) y Sierra Auyangtepui (lado sur). Como Cardona se mostró muy interesado en el proyecto y era muy hábil pedaleando un generador eléctrico para hacer funcionar una radio con la que se comunicaba con Caracas, Heny y Angel decidieron invitarlo como socio y así garantizarse la comunicación que sería necesaria cuando construyeran el campamento minero sobre la montaña. Debido a que “Cabuya” Heny era un reconocido cazador y tenía una basta experiencia para resolver emergencias en el campo, durante el mes de febrero de 1937 se encargó de abrir una pica para poder alcanzar la cumbre del Auyantepui. La pica serviría para tratar de llegar hasta un lugar que habian elegido para aterrizar, el cual Angel creyó haber reconocido desde el aire como el mismo lugar de las “pepitas de oro” de McCracken. Desafortunadamente no pudieron alacanzar la meta propuesta. Siete meses mas tarde de este reconocimiento inicial, Heny,  acompañado por Cardona realizaría un nuevo intento para llegar hasta la sabana que Jimmie había elegido, pero tampoco en esa oportunidad lograron superar un laberinto de rocas de unos cien metros de altura que entonces bautizaron como “El Segundo Muro”.

Gustavo "Cabuya" Heny  apoyado en el avion Rio Caroni después de que este fue recuperado y trasladado a Ciudad Bolívar en 1970.

Gustavo "Cabuya" Heny apoyado en el avion Rio Caroni después de que este fue recuperado y trasladado a Ciudad Bolívar en 1970.

Ese mismo día en el que los dos exploradores regresaban al campamento luego de 15 días de exploración sobre la cumbre el Auyántepui, pudieron ver como aterrizaba en la pista de Guayaraca un avión “Ryan Flamingo 0-2-W” que Jimmie Angel acababa de comprar en los Estados Unidos con todos sus ahorros. Jimmie venía esta vez decidido a aterrizar sobre la montaña ese mismo día, pero Heny logró disuadirlo ya que, como le explicó claramente, aun no habían podido llegar hasta el lugar que habían elegido para el aterrizaje, por lo que le recomendaba que la operación debía realizarse después de una tercera exploración que sería necesaria para superar el Segundo Muro y alcanzar la sabana que habían ubicado desde el aire. Al parecer Angel se encontraba muy impaciente por aterrizar de inmediato y le explicó a Heny que pocos minutos antes y durante el trayecto aéreo en camino al campamento, ya él había realizado un toque con las ruedas justo en el lugar elegido; por lo que solo aceptaría posponer el ansiado aterrizaje hasta el día siguiente.

A las 11:20 del 9 de octubre de 1937, el avión Flamingo de siglas NC-9487 que había sido bautizado como “Rio Caroní”, despegó desde el campamento de Guayaraca y después de quince minutos de vuelo, Angel se dispuso a realizar un aterrizaje sobre la sabanita que habían reconocido en diversas oportunidades desde el aire. En aquel vuelo, además de Jimmie iban a bordo su esposa Marie, el Sr. Miguel Angel Delgado, el jardinero de la casa del Gustavo Heny en Caracas, y el propio Heny Heny, quien había preparado un mecate de 80 m, comida suficiente para 15 días y una lona para hacer un campamento o protegerse si sufrían un accidente y tuviesen que bajar de la montaña; gracias a los varios vuelos que había hecho junto con Jimmie y a las dos expediciones terrestres, “Cabuya” Heny se había aprendido de memoria la ruta que seguiría. En el campamento de la pista de Guayaraca, cercano a la base de la montaña quedaba el socio Cardona Puig encargado de mantenerse en contacto permanente con la radio del avión.

Próximamente publicaremos el resto de esta historia de cómo continuaron las exploraciones al salto y veremos porqué es un error llamarlo Chrún-merú, aunque popularmente se crea que ese es su nombre indígena.

salto angel

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4 comentarios »

PARA ORGULLO NUESTRO

Posteado por ofelia a las 5:11 PM, 9 de Octubre 2009

Aprovecho por esta vi de saludarte muy afectuosamente desde margarita.
Leerte me recordo el libro del canario (venezolano de corazon) Alberto Vasquez Figueroa : ICARO. La vida de Jimmy angel.
Cordial saludo,
RB

Posteado por Rodolfo Bez a las 2:00 PM, 27 de Octubre 2009

Excelente !!! Impecables artículos, todos !!!! Excelente !!!
Muchas gracias por permitirnos conocer a los que no somos venezolanos pero que somos parte del Planeta, de esta parte Maravillosa de la
Madre Tierra y Naturaleza … que nos hace sentir iguales y tan venezolanos …

Posteado por marite mosqueira a las 9:31 AM, 28 de Diciembre 2009

eso es lo mas maravilloso que hay y lo tiene venezuela tierro bendecida y protegido por el manto del señor de los cielos…

Posteado por daniella a las 12:31 PM, 16 de Marzo 2010