De sonrisas y sones, sanos y suizos

Oscar De León voz retorna, sano y salvo, al escenario como embajador para América Latina de Operación Sonrisa

oscar de leon 001Todo comenzó –y decir todo es decir la gloria; es decir que es profeta en su tierra y más allá- gracias a un golpe de suerte, ese que ya es un clásico, y en su caso devino el primer peldaño de su escalera al cielo. Tocaba el bajo –por oído, es un músico autodidacta- con unos amigos en una cervecería cuando la ausencia, por re o por fa, del solista lo colocó esa noche frente al micrófono. Como quiera que se sabía todo el repertorio de la agrupación –y los temas de la Billo”s Caracas Boys, los de la Sonora Matancera o los del trío Matamoros, y les añadía efectos que salían de su garganta prodigiosa como el antecesor de Will Smith que es- no le fue difícil salir del paso.

Que en realidad fue más que eso. Fue su debut como el carismático artista que es, el que se cosió para siempre a los oyentes, desde entonces sus fanáticos. La carrera gozona y sabrosa de Oscar De León, el Faraón de la salsa, el que desde hace veinticinco años agota cada verano las entradas en los aforos europeos, igual que Prince, el mismo que se robó el show en el Madison Square Garden, el chamo de Antímano que hoy es leyenda, comenzó así: de una vez y para siempre.

- Puede ser peligroso tener tanto carisma, digo, para las masas que hacen contacto con aquél que lo detenta: o llegan al éxtasis o se van por el barranco ¿no?

- Yo lo que soy es un hombre alegre, alegre por naturaleza. Me gusta reírme y me gusta reírme con la gente, me hace feliz, a mí me encanta armar una fiesta, pero no me propongo nada más allá. Agradecer. Es lo que hago porque la vida me ha sonreído mucho a mí.

- ¿No le gustaría ejercer en política?

- Lo que me gusta del poder es la posibilidad que se tiene para poner las calles bonitas, las plazas, las ciudades; me gustaría tener la posibilidad de hacer algo por Caracas, pero no necesariamente ese poder lo dan los votos, y uno trabajando en lo que hace consigue beneficios para los demás, fíjate lo que gracias a Dios estamos consiguiendo con este programa, Operación Sonrisa, que ayuda a los muchachos que tienen labio leporino y el paladar hendido: hemos logrado que sean intervenidos quirúrgicamente a más de siete mil en Venezuela y en el mundo, porque es un programa mundial que está en 51 países, a más 130 mil.

Porque es risa y risa, y nadie parece más contento que él, la Fundación Espacio Suizo –FUES-, lo tomó como estandarte del proyecto y él, risueño como el que más, se ha desempeñado, según lo previsto, desde su rol de imán para la causa. Es quien da la cara a favor de nuevas conquistas, y la voz.

Así, con Ochumare Quertet, un grupo suizo de jazz latino –el nombre significa arcoiris y define su sincretismo- el sonero del mundo, embajador para América Latina de Operación Sonrisa, invita a sus seguidores a que los acompañen en los tres conciertos que anuncian. El 31 de enero se presentan en el auditorio de la Universidad Simón Bolívar, casa de estudios que arriba sonriendo a los 40; el 5 de febrero cantan en el Centro de Arte Lía Bermúdez de Maracaibo; y el 6, en el Aula Magna de la Universidad Central.

- ¿Está en condiciones físicas para emprender una gira, aunque sea dentro de Venezuela?

- ¿Cóoomo? ¡Pues claro que sí! Estoy muy bien ya. Llegué a tiempo al hospital para que me pusiera el catéter y me cepillaran la aorta. Pero ya canté tres horas en Barcelona… He tenido un concierto de infartos porque me descuidé, la verdad, ahora lo que tengo es que hacer dieta, dejar de lado por un buen tiempo el platanito frito.

- Buen corazón, pero partío el tuyo

- Fíjate, a lo mejor me río por dos cosas, porque me sale y por que soy un sentimental, para esconder que soy un llorón. Pero gracias a Dios el susto ya pasó. Estoy fino. De hecho, tengo ocho kilos menos.

Como sea, los suizos están encantados, no sólo chocolate, también cuentan en Venezuela con el mejor salsero.

Por Faitha Nahmens, CodigoVenezuela.com

Envíenos su comentario