Ciencia y sociedad en Venezuela

Hay desconocimiento en el Gobierno en relación al uso de la ciencia y la tecnología para impulsar el desarrollo

     


Desde hace varios años, el Gobierno venezolano intenta la apropiación social del conocimiento como única forma de conseguir la independencia científica y tecnológica. Pretende que el conocimiento científico sea un asunto directo de todos los individuos y de toda la sociedad, no solamente de científicos y centros de investigación. En tal sentido, las políticas públicas del organismo encargado de ciencia y tecnología, el MCTII, no están orientadas principalmente hacia el sector científico y tecnológico, sino hacia toda la población y sus variados y múltiples problemas con solución o no en la ciencia. Tales políticas tienden en general a darle más valor a la inventiva popular que al riguroso y sistemático proceder de la investigación científica y tecnológica. Ciertamente, la inventiva popular debe promoverse, canalizarse y aprovecharse; pero no debe usarse, como procura el Ejecutivo, como base estratégica para el desarrollo económico y social del país.

Por Ismardo Bonalde. PhD en Física por la Universidad de Harvard, profesor e investigador asociado titular del Centro de Física del IVIC.

Hay desconocimiento en el Gobierno en relación al uso de la ciencia y la tecnología para impulsar el desarrollo. Hay también resentimiento social, lo que excluye la participación de los más capaces y los más versados en la materia. No se discute la participación ciudadana y el interés público por la ciencia y la tecnología y se entiende la necesidad de la sociedad de fiscalizar y controlar de alguna manera la actividad científica. Sí se cuestiona la pretensión gubernamental de que ciudadanos legos en ciencia hagan investigación y desarrollo. No es sensato intentar convertir en aficionada una actividad tan profesional como lo es la científica. El país solo alcanzará el desarrollo cuando se utilice apropiadamente el potencial individual de sus ciudadanos. Por el contrario, el país se mantendrá en la agonía de la pobreza mientras se piense que todos sus individuos son iguales y que, por tanto, tienen igual capacidad para realizar exitosamente cualquier actividad.

El Gobierno intenta que la propia sociedad realice actividades de investigación y desarrollo bajo el argumento de que los grandes centros de investigación científica están desconectados de las realidades y problemas del país. Un argumento desafortunado y alejado de la verdad. Como ejemplo, en el IVIC, el más importante de los centros de investigación del país, una parte muy significativa de las investigaciones está orientada a problemas de interés nacional: cáncer, diarrea, tuberculosis, malaria, dengue, hepatitis virales, infecciones por hongos patógenos, manipulación de agentes patógenos de alta peligrosidad, enfermedades virales en leguminosas, deficiencias de vitaminas y micronutrientes en niños y mujeres, problemas hereditarios y congénitos, producción de medicamentos no disponibles comercialmente en el país, pruebas de paternidad,  microorganismos y trastornos gástricos, genética de la población venezolana, uso agrícola de la tierra y el efecto invernadero, perdida de la diversidad biológica venezolana, diversidad sociocultural venezolana, terapia con células madre, catalizadores eficientes y económicos para la industria petrolera y automotriz, mejoramiento del rendimiento en cereales, y muchas más sin espacio para ser mencionadas.

Las investigaciones en centros de ciencia y tecnología del país siguen la rigurosidad científica universalmente aceptada, lo que garantiza la validez y aplicabilidad de sus resultados no solo a nivel nacional sino también a nivel mundial. Ellas, por tanto, deben ser el soporte para el crecimiento en competividad de la industria nacional y para el progreso sostenible de la sociedad. Al priorizar la inventiva y sabiduría popular el Gobierno busca la supervivencia del país, no el desarrollo.


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