La tenebrosa historia del Sindicato de la construcción de Barinas

Sebastiana Barráez: escuchaba impresionada una historia más triste y asombrosa que la otra: hijos perdidos, esposos asesinados, amigos extorsionados, chicos vendidos a la guerrilla

     


INSÓLITO. Ocurre en Barinas. Mientras las horas pasaban, escuchaba impresionada una historia más triste y asombrosa que la otra: hijos perdidos, esposos asesinados, amigos extorsionados, chicos vendidos a la guerrilla. Ahí ya la rabia le ganó al miedo. Una verdad se va tejiendo: el poder del Sindicato de la Construcción para asesinar, amenazar, extorsionar, sobornar y secuestrar. Son apenas un puñado de muchachos inescrupulosos, custodiados por hombres fuertemente armados, incluso con ametralladoras, pero respaldados por militares, policías y dirigentes políticos casados con el dinero. No hay una sola autoridad en ese pueblo que intente detenerlos. Los pocos que se les han opuesto, están muertos.

Por Sebastiana Barráez

SEBIN. Es la antigua Disip. Un comisario, Otto Salima, recién llegado del Sebin a Barinas empezó a ordenar las cosas. Hace unos días cae el segundo del Sindicato, Reydilson Urbina Camacho, con cocaína en su poder. En el 2008 a Reydilson le dieron redención de la pena por el trabajo, luego de estar sentenciado a 20 años, en el 2000, por homicidio calificado. Un día Numa Altuve no aparecía. Se corre la voz que el Sebin lo detuvo. Un grupo de sindicalistas, acompañados por el diputado Miguel Ángel León presidente del Consejo Legislativo, llegaron armados al Sebin Barinas; los funcionarios estaban en desventaja frente al poderío de armamento y los 40 hombres del sindicato. El Consejo Legislativo denunció ante la Comisión de DDHH de ese parlamento “que el Sebin acosa al Sindicato”.

SECUESTROS. Fue en el año 2009 cuando en Barinas (con 753 mil habitantes según el INE), ocurrieron 78 secuestros, una cifra alarmante. Por 94% de ellos se pagó rescate. Cuatro personas fallecieron. Y dos aún están desaparecidas. En ese momento se oyó el grito más fuerte contra la impunidad. Ya dejaba de ser un secreto que el Sindicato de la Construcción de Barinas era el autor intelectual y material del horrendo crimen que significa mutilar la libertad de un hombre. Los nombres de Numa Altuve, Jaime Landaeta alias Bubalú y Adrián Báez, eran recurrentes a la hora de hablar de secuestro, extorsión y asesinato. Las víctimas no se diferenciaban socialmente hablando. Desde un humilde joven de barrio hasta un rico empresario.

DDHH. El Comité Paz y Vida por los Derechos Humanos, presidido por Oscar Pineda, nació pintando murales, hasta que luego de 68, alzaron la voz y empezó el sindicato a ser el señalado, los secuestros bajaron rápidamente. Para el 2010 la cifra de secuestrados fue de 20 (58 menos que el año anterior). Hoy hay 46 personas de las desaparecidas en el 2010. Un caimán en la finca de un comerciante habría hecho como su alimento a varios desaparecidos. Sobran los casos de testigos amenazados por los sindicalistas de la construcción. El sindicato ha financiado la campaña de varios candidatos. He ahí por qué tanto silencio y ceguera.

PROTESTA. Decenas de cadáveres, casi 180 entre los años 2009 y 2010, aparecieron tirados en calles, carreteras y caños. El diagnóstico policial, siempre fue el mismo: muerte por ajuste de cuentas. No servían los murales, no servían las protestas. Desesperados ya, un grupo de barineses, el 24/07/2009, se fue caminando desde Barinas hasta Caracas. Cinco días después llegaron a la capital y entregaron un documento en la Fiscalía General, en la Defensoría del Pueblo, en la Presidencia de la República y en la OEA. Nada pasó porque para las autoridades esa era una protesta de la clase media y políticos opositores para desprestigiar al gobierno. Lo que no entendieron es que el 80% de las víctimas eran simpatizantes del presidente Chávez y su proceso. Cómo será el poder del Sindicato que Oscar Pineda fue amenazado, por Adrián Báez y Jaime Landaeta, frente a los fiscales en el Ministerio Público de Barinas.

SUPERMAN. Ese era el alias de Miguel Alejandro Rodríguez Arenas. Él declaró que el Sindicato lo contrató para enterrar a Hernando Javier Soler. Días después, el 6/7/2011 unos sicarios lo persiguieron y lo ejecutaron de un tiro en el cuello.

TESTIGO. Carlos Alfredo Arteaga es un sobreviviente de la cantidad de disparos que recibió. Él pertenecía al Sindicato desde el 2008 y era hombre de confianza de Adrián Báez; y asegura que sus compañeros lo mandaron a matar. Ha señalado con nombres y apellidos casos puntuales de asesinatos, sobornos, extorsión y siembra de droga, pero para la administración de justicia en Barinas, eso no parece ser suficiente.

POLICÍAS. Con 78 secuestros en un año y casi dos centenares de muertos, no hay un solo preso, no hay un solo autor material o intelectual de esos casos. La respuesta es obvia. Hay una cadena de complicidad y de participación de policías uniformados, del Cicpc, guardias nacionales, etc. con los jerarcas del Sindicato de la Construcción. Familiares de las víctimas declararon ante los órganos policiales; esas declaraciones desaparecieron de los expedientes. ¿Por qué? Es sencillo. Sólo hay que ver el nivel de vida que tienen esos funcionarios y que un sueldo, ni con cesta ticket del TSJ, jamás pueden pagar.

GUERRILLA. Cuando la madre de Wilfredo Valera Díaz supo que su hijo había sido secuestrado, lloró con amargura. No entendía por qué, si ellos son muy humildes. Alcanzó a reunir 80 mil bolívares. Como no tenía más le dijeron que lo venderían a la guerrilla. Ella no lo creyó, hasta que en una fotografía publicada en la prensa, donde dos líderes de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) se saludaban, vio a un lado y uniformado a Wilfredo. Indudable que fue un reclutamiento forzoso.

EL HIJO. Libia Silva espera cada día que su hijo Luis José Barrios Silva, regrese a casa. El 9 de junio 2009, la Guardia Nacional Desur lo intercepta frente al aeropuerto. Hubo un testigo que declaró eso en el Cicpc. Libia supo después que un teniente y cuatro funcionarios de la GN tenían a su hijo secuestrado. Como no alcanzó a pagar, le dijeron que lo venderían a la guerrilla. Nunca más hubo comunicación.

DANIEL. Su apellido es Martínez. La madre cuenta que el 4/3/2010 lo citaron para La Casa del Llano. Luego supo que varios hombres armados lo metieron en un optra rojo. “No supimos más de él”.

NUMA. Su apellido es Altuve y es un muchacho aún. Es el más temido de los sindicalistas. Familiares de secuestrados han declarado en fiscalía y en los tribunales que a él, en persona, le han pagado la liberación del familiar secuestrado. Hablamos por teléfono con él, pero se negó a ser entrevistado. Mucho del poder de Altuve está en que su pareja sentimental es Karly Linares, la presidenta del Concejo Municipal de Barinas. Familiares de las víctimas  aseguran que “desde teléfonos del ente municipal recibían llamadas de los secuestradores”. Los muchachos que hoy dirigen el Sindicato son pupilos del alcalde Rubén Alexis Avendaño alias El Chivo.

EXTORSIÓN. Mucho empresario ha huido despavorido de Barinas. La presión y extorsión sindicalista es insostenible. La sindicalista Alba Rita Maury Guevara empezó a oponerse a las extorsiones de los directivos; su cadáver apareció días después. La lapidaron, la asfixiaron y le aplastaron la cabeza. El comisario del Cicpc Héctor Jiménez, dijo que el móvil era la venganza “por viejas rencillas”.

Dra. Luisa Ortega Díaz, Fiscal General de República

Hay un testigo clave de los hechos atroces que habrían cometido los líderes del Sindicato de la Construcción del estado Barinas. Él señala concretamente a: Jaime Landaeta, Numa Altuve, Adrián Báez, Keiler Molina, Darío Aguirre y Tarache. Sus declaraciones están en la Fiscalía 24.

Ese testigo es Carlos Alfredo Arteaga, quien permanece oculto y por quien el Sindicato de la Construcción habría ofrecido un millón de bolívares fuertes (mil millones de los viejos).

Arteaga dice que él sabe que los directivos del Sindicato desaparecieron a Javier Soler alias Gato Minino. Y los responsabiliza de haber atentado contra su vida y contra Leonardo Taquiva y Artaona alias Memo.

Antes de desaparecer Soler habría llamado a Arteaga para decirle que se reuniría con Adrián Báez y Numa Altuve. “Eso lo denuncié ante el fiscal Henry Rico y el Cicpc. No sé por qué no hacen nada”.

Agrega que le consta la muerte de Artaona alias Memo y de otra persona que lo acompañaba, por ser testigo de la desaparición de Soler. Arteaga asegura que los directivos del Sindicato extorsionan a las empresas y negocian obreros, como con el convenio China-Venezuela.

El Comité Paz y Vida por los Derechos Humanos tiene sustentados decenas de casos de desapariciones forzadas, secuestros y homicidios, cuyos familiares se presentaron ante la Fiscalía Superior. Hace unos días se constituyó un grupo de trabajo dirigido por el Sub-Director Víctor Hugo Arias, conformado por el Fiscal 39 Nacional Juan Carlos Tabares y los abogados Mary Isabel Urbaneja y Marcos Herrera, con presencia de la Fiscal Superior Alicia Marchena y la fiscal auxiliar Lilian Corrales.

Usted tiene la palabra, doctora Ortega.

General Luis Motta Domínguez, Comandante General de La Guardia Nacional

Fuertes cuestionamientos tiene la Guardia Nacional en el estado Barinas. Indica el testigo Carlos Arteaga que al entonces comandante Carlos Anicetti Ferrer le habrían pagado una fuerte suma de dinero. “Él es compadre de Bubalú. Le pagaron para que tirara un allanamiento en El Infiernito a Ricardo Guzmán, Lesner Padrón alias Pula y a Kan. Les siembran droga”.

El Comité Paz y Vida sabe de un señor que cuando llegó a denunciar el secuestro de su hijo en la Guardia Nacional, la sumariadora le confesó en voz baja: “vaya a otro lado, porque los secuestradores son de aquí”.

Comisario Wilmer Flores Trosel, Director del CICPC

Funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc) son señalados por negociar los casos. El testigo Carlos Arteaga indica que el comisario Carabín recibió 40 ó 50 millones (BF 50 mil), en efectivo. “También a Lenin y a otro PTJ. Escuché cuando Adrián lo llamaba”.

En entrevistas con Quinto Día hay historias como estas. “A la Dra. Tapias la secuestraron. Y el rescate se le pagó a un alto funcionario del Cicpc”, confesó un periodista. “Cuando empezaron los secuestros de médicos, llegó a la Clínica Variná una comisión especial con el comisario jefe de la región Luis Carabín. Les pidieron BF 500 por cada médico, alegando que no tenían patrullas, ni viáticos para actuar”.

A Olga Zambrano en el 2006 le enviaron como fe de vida el dedo de su hermano secuestrado; “ella tuvo que prestarle al Cicpc una camioneta para que iniciaran la investigación”.

Cuando secuestraron a Doris Montoya la familia “tuvo que darle al Cicpc una camioneta que después costó mucho para que la devolvieran”. La madre de Alfonso Briceño (desapareció el 29/01/2010) denunció al comisario Cancines, “porque él llegó al taller donde mi hijo tenía el carro y pidió que le avisaran cuando Alfonso fuera a retirarlo. Ese día Alfonso desapareció luego de salir del taller”.

BENEDETTI. El poeta uruguayo de ojos lánguidos, una vez escribió: “No me sirven estos ojos porque parpadean/ y a ti hay que mirarte sin tregua ni respiro/ ya que de lo contrario eliges diluirte/en suspiros, presagios y distracciones/ y entonces nadie sabe a dónde te escabulles”.

Sobre la autora

Periodista del Semanario Quinto Día, egresada de la Universidad de Los Andes como licenciada en Comunicación Social. Ex jefe de prensa de la comisión de Finanzas del Senado. Con amplio conocimiento de la fuente militar y de fronteras. Publicaciones en varios medios de Venezuela y el extranjero. Conferencista en eventos nacionales e internacionales


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Un comentario »

En la guaira es casi igual, el estado se hace de la vista gorda de los actos de estorcion,asesinatos y pare usted de contar.. Esta es una de las razones por que las obras se atrazan y no se terminan . Esto pasa en todo el pais.

Posteado por Edgar Rodriquez a las 10:26 AM, 12 de Agosto 2011