Inversión en investigación y desarrollo

En la Venezuela de hoy resulta poco factible realizar una considerable inversión en desarrollo tecnológico

     


Uno de los puntos más controvertidos de la LOCTI 2010 es el relativo a la inversión en investigación y desarrollo (I&D), que enfrenta al Gobierno con la mayoría del sector científico e industrial y genera algunas disensiones en la parte académica.

De crucial importancia en este tema son los aportes económicos de la LOCTI, que representan más del 80% de la inversión total del país en ciencia y tecnología.

Por Ismardo Bonalde. PhD en Física por la Universidad de Harvard, profesor e investigador asociado titular del Centro de Física del IVIC.

Argumentan científicos y empresarios que la ley del 2010, al dar el control total de los fondos al Gobierno, limita la libertad para invertir en I&D de la industria venezolana.

En marcado contraste, la LOCTI 2005 otorgaba libertad plena a las empresas para la utilización de los aportes en I&D. Se presentan acá algunos conceptos y hechos globales que pudieran ayudar en tan importante discusión.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), constituida por países industrializados, define investigación como el trabajo teórico o experimental realizado para adquirir nuevos conocimientos científicos sobre los fenómenos y hechos observables y desarrollo, como la aplicación de los descubrimientos de investigación u otros descubrimientos para la creación de nuevos o significativamente mejorados productos, procesos o servicios.

Por otro lado, el Instituto de Estadística de la UNESCO (IEU) señala que la investigación básica y aplicada en general se realiza en centros de investigación y universidades, mientras el desarrollo primariamente se lleva a cabo en la industria pública y privada.

¿Quién (Gobierno o sector empresarial/privado) y en qué (investigación o desarrollo) se invierte más en otros países? Según datos del IEU (Inversión Global en I&D, julio 2011), los 10 países que más invierten en I&D son EEUU, Japón, China, Alemania, Francia, Corea del Sur, Reino Unido, Rusia, Canadá e Italia.

Los datos indican que en 25 de 100 países analizados más del 50% de la inversión proviene del sector empresarial/privado. En 35 de 105 países más del 50% del gasto bruto en I&D (GBID) es realizado por instituciones empresariales/privadas.

En 16 de 70 países más del 50% del GBID se utiliza en desarrollo tecnológico. No en todos los países con más inversión en I&D, y con mayor avance industrial, el sector empresarial es el principal inversionista y la inversión es mayor en desarrollo.

Los datos sí muestran claramente que en los países menos industrializados el Gobierno es el primer inversionista, el GBID es principalmente ejecutado por instituciones del Estado y la inversión es realizada en más alta proporción en investigación científica y aplicada.

Las tendencias observadas en los datos del IEU tienen cierta lógica. Si no se tiene un parque industrial grande, robusto, diverso y competitivo, es natural que no se pueda invertir mayoritariamente en desarrollo tecnológico y que el GBID no se ejecute en la industria. Esta es la situación de la Venezuela actual.

Como política prioritaria para el crecimiento científico, tecnológico, industrial y, por ende, económico se pudiera ahora mismo financiar al sector industrial para que realice I&D, pero es evidente que sin competividad y sin suficiente talento humano calificado tal política tendría una baja posibilidad de éxito.

Para la UNESCO, la ODCE y otras muchas organizaciones, la competividad es el motor del desarrollo y la innovación. El IEU sostiene que el talento humano con grado de Ph.D. es el de mayor habilidad técnica y el que está en el corazón del sistema de innovación de un país.

Una mejor política quizás es fortalecer al sector industrial, generar la cultura y establecer las bases económicas que conduzcan a la competitividad, y luego promover el desarrollo tecnológico dentro de las empresas. Estas acciones no solo conciernen al sector empresarial, sino también al Estado, que debe implantar de inmediato políticas económicas y comerciales que permitan el crecimiento sostenido de la empresa pública y privada.

Paralelamente, es necesario fortalecer al sector científico y tecnológico y formar al talento humano de alta calificación que realizará la investigación científica y el desarrollo tecnológico, tanto en la academia como en la industria. Esto es responsabilidad principal del Estado.


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