Antonio Guzmán Blanco: El gran constructor del siglo XIX

Un ex mandatario recordado por innumerables obras que cambiaron el rostro de Caracas

     


A partir del año 1870, aquella Caracas de un poco más de 47.000 habitantes, sumida en ruinas y aun con los escombros del terremoto de 1812, se disponía sin mucha resistencia a ser dirigida por el férreo puño de un General, conocido como “El Ilustre Americano”, amante de las costumbres francesas, unos lo calificaban de autócrata, otros lo llamaban el dictador que se quedó en el poder desde ese año hasta 1888, ejerciéndolo de manera directa o indirecta, en muchas ocasiones desde su adorada Paris. Fue el mismo que en una oportunidad dijo que “Venezuela era un cuero seco, que se pisa por un lado y se levanta por otro” y quien tuvo que luchar con las aspiraciones de poder de incontables caudillos regionales. Su nombre no es otro que Antonio Guzmán Blanco.

Por Abraham Martínez

Sin embargo, para bien o para mal la gran mayoría de las obras de infraestructura se realizaron en la Capital de la República en contraste con una que otra mejora en algún estado gobernado por el amigo incondicional.

No obstante esta situación , el Capitolio Federal, el Palacio Legislativo, El Teatro Municipal, La Universidad Central con su torre de observación, el Panteón Nacional, un Templo Masónico, numerosos puentes, entre ellos el de Curamichate, Caño Amarillo y Monroy, plazas públicas para la recreación y el esparcimiento , muchas de ellas con monumentos levantados para alimentar la vanidad del gobernante, varios templos destacándose entre estos el de San Felipe Neri (posteriormente demolido) y la actual Basílica de Santa Teresa erigida en honor a su esposa Ana Teresa Ibarra Urbaneja de Guzmán, significaron majestuosas e imponentes obras que cambiaron radicalmente el rostro urbano de la ciudad capital.

Mención especial merece el Palacio Legislativo, construido sobre un área de 4.000 metros cuadrados en el tiempo record de 90 días con la participación de un poco más de 400 obreros bajo la dirección del exigente Ingeniero Luciano Urdaneta (1824-1899), quien fuera hijo del Prócer General Rafael Urdaneta.

“Los artífices desplegaron en esta ocasión una actividad y maestría de que hasta entonces no se les había juzgado capaces. Cada cual quería sobrepujar a los otros en la belleza y solidez de las obras que se le confiaban, mientras que el encargado de proveer de materiales aquella obra, señor Ramón Goiticoa, contribuía a que nada faltase a los trabajadores, desplegando un celo y actividad nada comunes. Cada vez que uno de los grandes arcos del edificio era terminado, los obreros poseídos de entusiasmo celebraban esto con fuegos artificiales, como si quisiesen manifestar con ello el interés con que miraban aquella obra”. (Cita textual del libro “Caracas, la ciudad Colonial y Guzmancista” del arquitecto Graziano Gasparini.)

Otra obra destacada es el actual Teatro Municipal, construido para albergar 1.500 personas. Con excelentes condiciones acústicas y una forma interior que “permite que cada espectador pueda dominar con la vista, no solo el escenario y el patio, sino casi la totalidad de los concurrentes”. Está ubicado hacia el lado sur de las Torres del actual Centro Simón Bolívar.

Este militar, político, diplomático, ministro y gran visionario murió en París, Francia el 28 de julio de 1899. Sus restos fueron trasladados desde Europa el día 7 de agosto de 1999 y descansan en el Panteón Nacional que fue construido bajo su mandato.

 

Sobre el autor

Nacido el 29 de enero de 1961 en la caraqueñísima Parroquia San Juan y residente de la no menos tradicional Parroquia San José. Con estudios inconclusos de Economía. Pateador de calles por oficio. Mi mayor alegría es ser guía y padre de unos ya adolescentes trillizos (Cecilia, Eugenia y Fernando) a los cuales desde pequeños les he inculcado el amor y gusto por la lectura y el conocimiento objetivo de la realidad nacional.


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2 comentarios »

felicidades, excelente artículo Abraham!tu narrativa impecable, nos hace viajar a esa época. Adelante!!

Posteado por Gloria a las 2:28 PM, 23 de Octubre 2011

Muy buen artículo. Sorprende que desde 1812, hasta 1870, no se hubiera construido nada importante en Caracas, y todavía estuvieran los escombros del terremoto recordando los primeros años de ese siglo. Felicitaciones.

Posteado por Ramón Antonio Pérez a las 4:36 PM, 23 de Octubre 2011