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No es solo el poder judicial (lo que está podrido)

No se debe limitar lo de Aponte Aponte a los linderos del poder judicial, sería subestimar la magnitud de la trágica realidad

     


FERNANDO LUIS EGAÑA. A raíz del megaescándalo de Aponte Aponte –recuérdese el más poderoso juez penal de la “revolución”– ha surgido una cierta tendencia de opinión que presenta el asunto como si se tratara, básicamente, de la podredumbre de un poder, el judicial. Y no es así.

Cierto que el general-magistrado era el presidente de la Sala Penal del Tribunal Supremo de Justicia, pero no lo es menos que su caso reitera, por enésima vez, que el encharcamiento envuelve a toda la “República Bolivariana”, desde sus cimientos y hasta el ápice presidencial.

 

No hay hueso sano en las estructuras principales de la llamada “revolución bolivarista”. Y la extensión y profundidad de su imbricación con, por ejemplo, el narcotráfico, no es la causa sino la consecuencia de ese esqueleto fracturado.

Me explico: el que la “revolución” se haya desbarrancado hacia la delincuencia organizada es el resultado de un mal previo y cuasi-original a la misma: la concentración arbitraria del poder y el desprecio absoluto hacia los contrapesos necesarios de la dinámica democrática.

Para quienes conciben y asumen el poder de manera despótica, sólo es cuestión de tiempo, y no de mucho, que se vuelvan mafia pura y dura. Tal cual lo que se padece en Venezuela.

 ¿O acaso el entreverado entre carteles y guarniciones qué significa? ¿O las innumerables denuncias de conchupancia entre gobernaciones y alcaldías rojas con la narco-guerrilla colombiana? ¿O las estrechas relaciones entre el paramilitarismo oficioso y los cuerpos de “seguridad”? ¿O el manejo tribal de la banca pública? ¿O la disposición discrecional y personalizada de Pdvsa? O pare usted de contar, al mirar por cualquier rincón del otrora Estado nacional venezolano, y digo “otrora”, porque ese Estado ha sido desfigurado en una satrapía de montoneras.

 No, no se debe limitar lo de Aponte Aponte a los linderos del poder judicial. Hacerlo no sólo sería subestimar la magnitud de la trágica realidad, sino también revelaría una incomprensión esencial de lo que acontece en nuestro país. Comenzando porque ya no hay ninguna división real de poderes, o separación efectiva de funciones fundamentales. Lo que hay es un amasijo mandonero con chorros de petrodólares y con la obsesión del continuismo, por las malas o las peores.

 Para el oficialismo, todo ello es un episodio específico de un juez solitario que fue secretamente corrompido por un malhechor de apellido Makled. Fin de la historia. Lo que sin duda es una burla sangrienta de la realidad.

Pero tampoco la refleja el concentrarla en el pantano judicial… Lo que está carcomido es el conjunto del régimen chavista, de pe a pa, de pies a cabeza, de punta a punta, como se prefiera. Esa es la realidad que impera y aprisiona a Venezuela, y la que debe ser superada para que el país pueda salir adelante.

 FERNANDO EGAÑA | @CodigoVenezuela

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Posteado por Venezuela: No es sólo el poder judicial | El Politico a las 4:41 AM, 24 de Abril 2012