Universidades

El salario de los profesores no alcanza ni para la cesta básica

Los docentes universitarios evaluarán acciones más radicales y alianzas con otros gremios

     


Los docentes de las universidades públicas siguen en conflicto. Para reclamar mejoras laborales, la Federación de Asociaciones de Profesores Universitarios de Venezuela ha convocado a cuatro paros en un mes. En total se han realizado siete jornadas de paralización, contando la protesta que comenzó ayer y finalizará hoy, pero no parece haber ningún resultado.

Los profesores exigen aumentos salariales, pago de primas y cancelación de deudas de bonos vacacionales y fin de año, de normas de homologación y prestaciones sociales.

Las peticiones se han hecho de forma recurrente. Incluso, la crisis por los bajos salarios y el pago de prestaciones y pasivos fueron puntos de negociación durante la huelga de hambre del año pasado en la sede del PNUD.

Wilma de McLellan, secretaria de Asuntos Académicos de Fapuv, se lamentó de que después de los paros escalonados aún el Gobierno no haya respondido a las solicitudes. “El salario es tan bajo que no alcanza para la cesta básica”, se quejó.

Rafael Álvarez, presidente de la Asociación de Profesores de la Universidad Simón Bolívar, dijo que el Ministerio de Educación Universitaria no ha querido dialogar: “Los paros no han logrado los objetivos porque el Gobierno es dictatorial, no negocia, no conversa con los gremios. Esto evidencia el desprecio en contra de las universidades, pues el presupuesto está reconducido y el salario de los profesores sigue siendo indigno”.

Para Guillermo Miguelena, presidente de la Asociación de Profesores de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, “se han llevado a cabo protestas que afectan a los estudiantes y de todos modos el Gobierno no ha solucionado el problema”.

A medias

Los docentes han cumplido con los paros escalonados a medias. Dirigentes de Fapuv han dicho que, en promedio, las paralizaciones se han acatado en 90%. Los profesores a tiempo completo, que han atendido todas las convocatorias, han perdido, aproximadamente, 36 horas de clases. Sin embargo, el impacto es difícil de calcular, pues en algunas universidades se han sumado de forma parcial.

Álvarez señaló que los primeros paros tuvieron mayor receptividad en la USB ­entre 70% y 80% de cumplimiento­, pero en las últimas semanas ha bajado el ánimo: “Eso es por el efecto de las descalificaciones que ha hecho la ministra Yadira Córdova contra los profesores”.

Anthony Romero, presidente adjunto del centro de estudiantes de Derecho de la Universidad Central de Venezuela, dijo que no todos los profesores han acatado la medida de protesta, pues están en exámenes. En la escuela de Estudios Políticos, señaló, hay algunos docentes que cumplen y otros que no.

Paola Palacios, estudiante del Instituto Pedagógico de Caracas, agregó que sólo dos de sus profesores han faltado a clases. Para ella, la contundencia se pierde por el poco cumplimiento: “Me parece que esta es una buena forma de protestar, pero si todos los docentes paralizan sus actividades. Algunos son solidarios y otros no”.

Para Miguelena, presidente de Aproupel ­a la que pertenece el IPC­, los paros han sido exitosos. Aseguró que quienes dejan de atender las convocatorias son profesores contratados, que están presionados.

Lo mismo sucede, dijo McLellan, en la UCV. “Hay muchos profesores que sufren chantajes. Algunos no tienen sentido de pertenencia, porque sólo asisten a clases y de inmediato se van”, indicó.

Dilia Blanco, presidente de la Asociación de Profesores de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodíguez, señaló que en las instituciones intervenidas ­como el caso de la Unesr­ es más difícil cumplir con los paros por las amenazas que reciben los docentes.

 

Cortesía de Ariana Guevara Gómez – El Nacional / Código Venezuela


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