A 200 años de un gran error: La prisión de Miranda en La Guaira | Por Roberto De Sola

4 de la madrugada del 31 de Julio de 1812

     


“El sueño de la impaciencia produce disparates”.

William Ospina: Ursúa.

Bogotá: Alfaguara,2005,p.112.

ROBERTO DE SOLA. Uno de los hechos más controvertidos durante todo el tejido del período de la Independencia en Venezuela fue el acto de la prisión del generalísimo Francisco de Miranda(1750-1816) en La Guaira, sucedió durante la madrugada del 31 de julio de 1812, fue el más trágico momento del vivir del Precursor, más incluso que el proceso que sufrió durante la Revolución Francesa, en 1793-1795, ya que allá logró, tras el juicio que se le siguió, ser escuchado y ser declarado  inocente.

Fue aquel 31 de Julio de 1812 también uno de los días más trágicos de todo la urdimbre de la guerra. Fueron cuatro momentos en los que aparece el Simón Bolívar(1783-1830) terrible del período bélico,  el de la prisión de Miranda el 31 de Julio de 1812; el del Decreto de Guerra a Muerte, en Trujillo(Junio 15,1813); cuando, desde Valencia, dio la orden de fusilar a los presos realistas detenidos en La Guaira y Caracas, incluidos los enfermos que estaban en el hospital(Febrero 13,14 y 15,1814) y la firma suya que autorizó el fusilamiento del general Manuel Carlos Piar(1774-1817) en Angostura(Octubre 16,1817).

En verdad, si examinamos los cuatro momentos tres de ellos resultan razonables, deben ser vistos como hechos de propios de aquel enfrentamiento bélico. No así el primero: la prisión de Miranda.

Y lo afirmamos porque el Decreto de Guerra a Muerte fue una decisión que sirvió para deslindar aquellos que estaban enfrentados. De hecho la Guerra a Muerte, siendo una grave decisión, ya venía siendo practicada por los realistas. El tercero: la orden de fusilar a los presos realistas, detenidos en La Guaira y Caracas, lo hizo Bolívar, ante el temor que entre ellos se produjera una nueva insurrección como la habida en Puerto Cabello el año doce, la que ocasionó la caída de la Primera República, suceso en el cual tuvo él mismo plena responsabilidad. Tuvo también en cuenta en aquel momento la gran arremetida de José Tomas Boves(1782-1814) sobre el centro del país. De todas fue la decisión más terrible, aun causa estupor y horror, basta leer para comprenderlo detenerse en los pasajes que a ese hecho dedicó Juan Vicente González(1810-1866)[1].

La cuarta, el fusilamiento de Piar sin degradación, fue otra durísima decisión, pero imposible de evitar: Bolívar había comprendido que sin una jefatura única de mando sería imposible el triunfo bélico, sin ella no habría independencia. Piar era el responsable de un intento de desobediencia. Fue juzgado con justicia, tuvo la defensa en el juicio que requirió. El veredicto fue pena de muerte con degradación, esto último fue eliminado por Bolívar, murió con sus grados y vestido con su uniforme de gala de general en jefe. El Libertador sabía que aquel era el héroe de El Juncal(1816) y San Félix(1817). Pero la consecuencia fue que logró ser acatado y poner fin a la disidencia de Santiago Mariño(1788-1854). Fue una decisión más dura pero necesaria. Con razón dijo el Libertador al día siguiente del ajusticiamiento de Piar, “Ayer ha sido un día de dolor para mi corazón”[2]. Llegó a pensar que se había derramado su propia sangre pues Piar era su primo por la línea de los Aristiguieta.

LA DETENCION DE MIRANDA

 

Pero ante la detención de Miranda siempre surge la interrogante de la razón, que en verdad no la hubo, de hecho la Capitulación, por la que se le quiso castigar considerándolo traidor a la República, era un correcto acto propio de toda contienda bélica. Además había sido, como lo observa Giovanni Meza Dorta, una decisión colectiva, primero autorizada por el Ejecutivo y más tarde aprobada en todo momento por el gobierno patriota[3]. Y los oficiales que lo detuvieron, Bolívar entre ellos, en ningún momento escucharon las razones que el Precursor podía haber expuesto si hubiera sido juzgado, como se lo proponían sus captores. Pero no hubo un juicio, ni un abogado defensor, ni un tribunal que escuchara sus alegaciones como había sucedido ante el Tribunal Revolucionario que lo juzgó en París y lo declaró libre de culpa. El complot, para llamarlo de alguna forma, en verdad fue un golpe de Estado contra la República, como dice con razón Meza Dorta[4], fue encabezado por Simón Bolívar, Miguel Peña(1780-1833) y Manuel María de las Casas(c1785-d1830), los tres participaron en la detención junto a otros oficiales patriotas que mencionaremos. En La Guaira Miranda fue hecho preso, así lo indican los documentos, por Manuel María de las Casas, el jefe militar, este se había pasado a los españoles, Casas junto con Miguel Peña, lo entregaron al jefe de las tropas españolas, Domingo Monteverde(1773-1833), quien a su vez pidió a la Regencia, la que ejercía el poder en España tras la caída del rey, que era Fernando VII(1784-1833), retenido entonces de Napoleón Bonaparte(1769-1821), que reconociera los servicios hechos por Casas y Peña a la causa real. Peña, como era habitual en él, actuó con real odio, con su rencor habitual, contra el Generalísimo para vengar el impuesto de guerra impuesto por este en la toma de Valencia, en 1811, que entre otros debió pagar su propio padre, Ramón Peña y Garmendia. Peña, algo habitual en él, escapó rápidamente, como era su costumbre. Y rápidamente desaparecieron los demás patriotas, quizá creyendo que lo que deseaban sería cumplido por Casas, cosa imposible por la razón que hemos explicado: Casas se había pasado a los realistas, lo que desconocían aun sus compañeros patriotas.

 

MIRANDA DETENIDO

 

Miranda llegó a La Guaira a las 8 de la noche del 30 de Julio de 1812, algunas fuentes indican que aquello sucedió una hora antes, a las 7. La detención sucedió horas más tarde, ya el 31 de Julio, en la Casa de Compañía Guipuzcoana, edificio que todavía se conserva en el corazón de aquel puerto. Fue en ese momento en que un grupo de oficiales patriotas, liderizados por Bolívar, Casas y Peña detuvieron al Generalísimo. ”La madrugada triste” la denominó Mariano Picón Salas[5]. Fue aquel, dice Edgardo Mondolfi Gudat(1964), uno de los actos más polémicos del proceso de la Independencia en el cual participó Bolívar.

Lo acaecido en 31 de julio de 1812 en La Guaira es bien conocido por los lectores de historia. Pero bien vale volver a revisarlo, a la luz de toda la documentación que conocemos actualmente, y añadir así un hecho importante que generalmente se soslaya: Bolívar participó en la detención de Miranda pero no actuó solo, aunque cabecilla del hecho fue uno más de un grupo de oficiales patriotas que detuvo a Miranda, pero no actuó en la entrega del Precursor a las autoridades realistas, no entregó a Miranda a los españoles como muchas veces se ha sostenido. Esto último lo hizo el coronel Casas, considerado patriota por quienes le acompañaban pero quien se había pasado a los realistas y engañó a sus compañeros insurgentes que en aquella madrugada pusieron preso a Miranda en la propia habitación en la cual descansaba, cuarto que le había facilitado también Casas, Comandante Militar de La Guaira aquel día, por nombramiento hecho por el propio Miranda en el mes de mayo. Fue Casas quien entregó al Viejo Girondino a las tropas del jefe español Monteverde ya llegadas a nuestra primera rada, de hecho el primer presidio de Miranda fueron las Bóvedas de La Guaira.

Lo que hicieron los patriotas, con Bolívar, Casas y Peña a la cabeza, fue hecho en un arrebato y sin consultar a nadie, especialmente a todos los miembros del Poder Ejecutivo patriota, presentes en La Guaira aquel día, Juan Germán Roscio(1763-1821) y Francisco Espejo(1758-1814). De haberlo hecho se habrían dado cuenta que no solo la Capitulación era un recurso propio de toda guerra, fue consecuencia de la caída de Puerto Cabello(junio 30,1812), de hecho fue firmada veinte y seis días después del suceso de Puerto Cabello. Al recibir la noticia del hecho Miranda dijo, en francés, a Pedro Gual(1783-1862), quien lo acompañaba en su despacho aquel 5 de julio de 1812, “Mire usted, Venezuela está herida en el corazón”[6]. La Capitulación, todo lo contrario de lo pensado por Bolívar y sus compañeros, había sino previamente consultada por Miranda al ejecutivo patriota y luego aprobada por este, modo que no deja de llamar la atención, tal el habitual señorío de Miranda, si pensamos que aquel poder era ejercido a plenitud por Miranda, quien había sido nombrado dictador, dada la emergencia que vivía la República. En aquel cargo, que ejerció brevemente, durante sesenta y siete días(mayo 19-julio 25,1812), hizo del Precursor el primer presidente del país en ejercer la primera magistratura unipersonalmente, ya que hasta ese momento nuestros dos ejecutivos habían sido colegiados[7]. Por ello el acto de prisión de Miranda puede ser considerada un golpe de Estado contra un Presidente de la República, el primero realizado en Venezuela, antes que la proclamación de La Cosiata en la Cabildo de Valencia(abril 30,1826) y del pronunciamiento militar(Julio 8,1835) contra el presidente José María Vargas(1786-1854). De tal forma que los patriotas liderizados por Bolívar, Casas y Peña, actuaron lejos de toda base cierta verdadera: Miranda no había cometido ilegalidad alguna como el Jefe de la República que era y no había ninguna razón para ser detenido y  juzgado ni siquiera para ser condenado, sobre todo sin ser escuchado, como sucedió. Ya hemos indicado que no llegó a haber juicio alguno y si hubiera sido escuchado, como indica don Pedro Gual en su testimonio, la prisión “habría durado poco tiempo, porque una explicación habría bastado para disipar los pretextos erróneos con que se había hecho, pero ni aun hubo tiempo para hacerlo. Por una traición la más infame, aquella plaza estaba ya vendida al enemigo”[8].

Y todos los que participaron debieron saber que Miranda era una figura insurgente largamente perseguida por la corona española, quien si bien el  10 de diciembre de 1799 había sido absuelto de las acusaciones que le habían sido hechas en 1781-1782 durante su acción en La Habana y lugares del Caribe; por su participación en la Revolución Francesa(1792-1798), rebelión anti-monárquica; por la firma del Acta de París(diciembre 22,1797)[9]; por sus ideas pro independentistas, que siempre circularon; por su invasión de 1806 y, desde luego, por su adhesión(1810) al proceso emancipador venezolano, por todo ello un era un perseguido de Madrid.  Asi que detenerlo y entregarlo a las autoridades realistas fue el mayor contrasentido, que patriotas convictos y confesos, sacando desde luego a Casas de entre ellos, ya realista, hicieran aquello sin darse cuenta cuál sería el destino de don Francisco. Por ello siempre cuando se enumeran los errores de Bolívar, que fueron varios, como el hombre de acción que fue, resalta siempre su responsabilidad en la prisión de Miranda. Veremos su conducta futura pues si bien participó en ello y fue la suya alta culpa fue él único entre los presentes en la trágica madrugada en dejar clara su opinión, muy critica sobre Miranda, hasta 1815, cuando el nombre del Precursor desapareció de su correspondencia por siete años años, hasta 1822, como lo observaremos. Pero a las pocas semanas, ante Monteverde, dejó claro que había participado en ello sin pretender hacer un servicio al Rey, como Casas y Peña; en 1821 acusó a Casas de traición aquel día; en 1826 y 1827 produjo su rectificación, hecho que solo hacen los más grandes seres humanos, lo más altos. Y aunque esto algunos lo pretenden negar fue así. Es la verdad de la historia. “La verdad, la dura verdad” que dijo Georges Jacques Danton(1759-1794), frase que el gran Stendhal(1883-1842) puso al frente de su novela Rojo y Negro(1830), uno de cuyas personajes, en el capítulo VIII, es Miranda como el Conde de Altamira[10].

Lo que quisieron hacer los patriotas aquel amanecer fue detener y castigar a Miranda a quien consideraban había traicionado a la República al firmar la Capitulación con Monteverde seis días antes(julio 25), sin detenerse en lo que hemos expuesto antes. Eran las cuatro de la madrugada, todavía estaba oscuro, Miranda debió alumbrar la escena con una lámpara de velas. Esos oficiales patriotas consideraban que Miranda se proponía huir, algo que estaba lejos en sus planes en el momento, al proponerse salir del país. Iba a viajar, es cierto, de hecho ya su equipaje y archivo habían sido enviados a un barco que estaba en el fondeadero, este  los llevaría a Curazao. Pero Miranda lo que pensaba era viajar al exterior, reorganizarse, vertebrar de nuevo un ejército y volver a invadir para proseguir la lucha por la Independencia. Fue esto lo mismo que hizo Bolívar a las pocas semanas(Agosto 27): viajar al exilio, organizar sus tropas y volver invadir al año siguiente, movimiento que fue la Campaña Admirable(Mayo 14-Agosto 6,1813), iniciada en Cúcuta, campaña que reinició en el occidente y centro de Venezuela la lucha por la Independencia. Por el oriente ya la había comenzado de nuevo(enero 12,1813), ese año, Santiago Mariño(1788-1854) al invadir por Chacachacare.

Pero lo que conocían aquellos patriotas era solamente que Miranda se iba. Decidieron castigarlo. Entre ellos Simón Bolívar, quien estaba todavía deprimido por su fracaso en Puerto Cabello, por la pérdida del Castillo y pertrechos de aquel embarcadero, lo cual fue hecho fundamental en la caída de la Primera República, de cuya disolución fue Bolívar responsable. Vivía el futuro Libertador días difíciles psicológicamente lo que demuestran sus misivas de los días anteriores dirigidas a Miranda. Sólo lograría curarse durante su destierro, que iniciaría al mes siguiente cuando se trasladó de La Guaira a Curazao en donde estuvo probablemente, es lo que nos dicen los documentos que conocemos actualmente, hasta el mes de octubre. Fue entonces cuando se produjo la transformación  en él que Gual dice al apuntar viendo el cambio entre lo hecho en La Guaira y lo visto en la Nueva Granda. Dijo el republico: “Pero el coronel Bolívar no había todavía dado indicios de aquella actividad prodigiosa, de aquella sagacidad consumada, de aquella concepciones sublimes, que desplegó desde su marcha del Magdalena a Caracas en 1813, y que justamente han hecho su nombre inmortal hasta la consumación de los siglos”[11]. A Cartagena marchó Bolívar después del día 15 de Octubre de aquel año. Erró Bolívar en su acción de La Guaira por el estado anímico en que estaba, lo que necesitaba en aquel momento no era actuar sino un terapeuta, un médico del alma que lo escuchara, como lo había sido para él don Simón Rodríguez(1769-1854) en sus dos crisis: en la de la adolescencia(1795) y en la de la viudez(1804). Sostenemos esta observación basados en el hecho de que es imposible estudiar la historia sin el apoyo de la psiquiatría[12].

Así que varios patriotas se presentaron en La Guaira aquella madrugada. Los presentes eran Manuel María de Las Casas, Tomás Montilla(1787-1822), Miguel Peña, a quien Mondolfi llama, con razón, “intrigantísmo”[13], Rafael Chatillon, José Paz del Castillo, Juan José Valdés(1780-1845), Miguel Carabaño(1786-1816), Rafael Castillo, José Mires(c1780-1829), Manuel Cortés Campomanes(1777-d1835), Simón Bolívar y el oficial realista José Landaeta(1795-c1831). Entre ellos Mieres, Aymerich, Carabaño y Montilla, como indica Meza Dorta, habían actuando, ese mismo año, en los sucesos de Puerto Cabello, bajo el mando de Bolívar, hechos que se puede decir, fueron la motivación central del acto realizado en La Guaira[14].

En medio de cierta gritería se dirigieron a la habitación de Miranda, quien estaba con su edecán el joven oficial Carlos Soublette(1789-1870), y lo apresaron. Al notar el bululú fue cuando Miranda pronunció sus célebres palabras “Bochinche, bochinche; esta gente no sabe hacer sino bochinche”. Aquellos oficiales pensaban juzgarlo y fusilarlo. Pero al entregárselo a Casas cayó el Precursor en manos de los españoles quienes lo detuvieron en La Guaira y más tarde lo mandaron a los presidios de Puerto Cabello,  Puerto Rico y Cádiz. En el último rindió la vida aquel hombre egregio.

De lo expuesto se concluye que fueron la serie de patriotas que lo detuvieron los responsables de todo aquello que sucedió a Miranda desde ese día hasta la también madrugada de su fallecimiento en una cárcel española(Julio 14,1816).

 

MIRANDA EN LOS PAPELES DE BOLIVAR

 

Bolívar se encontró entre los que detuvieron a Miranda en La Guaira, fue, junto con Casas y Peña, el tercer principal protagonista del suceso. Más tarde, como lo veremos fue el único que rectificó.

Envuelto en un gran torbellino emocional actuó aquella madrugada y como consecuencia la acción realizada fue errónea.

Nos parece por ello correcto repasar en los papeles de Bolívar lo que podemos hallar relativo al Generalísimo. Y más tarde, muerto Miranda, lo que se puede leer en su epistolario con relación a la famosa biblioteca londinense del Precursor y sobre sus hijos Leandro(1803-1886) y Francisco(1806-1831) Miranda Andrews, siempre admiradores suyos, aunque algunos lo puedan dudar.

En verdad solo hubo una sola vez en que Bolívar dijo haber actuado aquella madrugada trágica “para castigar a un traidor”, era lo que creía, equivocadamente desde luego, el 26 de agosto de 1812, que parece ser la fecha, como todo parece indicarlo, fue en su palique con Monteverde que recogió su amigo realista don Francisco Iturbe(1769-1847) presente aquel día en el despacho de Monteverde.

Sin embargo, es plenamente cierta la afirmación del historiador Tomás Polanco Alcántara(1927-2002), “Bolívar en ningún documento firmado calificó a Miranda de traidor”[15].

No tocamos aquí las referencias a Miranda que hay en el archivo del Libertador: ni las relativa a la misión a Londres en 1810, ni aquellos días en que lo acompañó en la Sociedad Patriótica, ni durante la primera campaña militar en Valencia en 1811, ni las relativas a la perdida de Puerto Cabello, el mismo año 1812, de sus manos, ciudad de la cual fue ese año Jefe Político y Militar; ni sus angustiosas cartas al Precursor una vez regresado a Caracas, las cuales nos hacen ver el estado depresivo en que había estado. Tocamos aquí el proceso que va desde la prisión de Miranda hasta dos años antes de la muerte de Bolívar. El proceso de lo sucedido en Puerto Cabello lo hemos estudiado en otro lugar[16].

Si realizamos un sereno estudio del punto que señalamos podremos demostrar la observación de Polanco que hemos citado. Encontraremos tres períodos: el primero formado no como dice Polanco por seis documentos sino, según nuestras propias pesquisas, de siete,  dictados entre 1812, ya salido Bolívar al destierro, hasta el año 1815, cuando estaba otra vez exilado en Jamaica.

El primer ciclo, en el que es siempre muy crítico con nuestro General, está formado por: 1) su comunicación al Congreso de la Nueva Granada(Noviembre 27,1811), en donde refiere la “inaudita cobardía” de Miranda(Escritos,t.IV,p.114)[17]; 2)al mes siguiente (Diciembre 18,1812) en el Manifiesto de Cartagena, su primer gran documento político, si bien no nombra al Precursor si lo refiere sin mencionarlo en su examen de la caída de la Primera República (Escritos, t.IV,p.116-127); 3) al dirigirse(Abril 8,1813) al Secretario de Estado se refiere a “las capitulaciones  vergonzosas de Miranda” (Escritos,t.IV,p.203); 4) en el “Manifiesto a las naciones del mundo”(Septiembre 20,1813) hay una referencia de Miranda(Escritos,t.V,p.126); 5) en el “Manifiesto a los ciudadanos de Venezuela” hay dos alusiones(Escritos,t.V,p.7-10); 6) en una comunicación al gobernador de Curazao(Agosto 9,1813) vuelve a reiterar “los errores de Miranda quien demasiado tarde y sin éxito reunió sus fuerzas”(Escritos,t.V,p.12-14); 7) en uno de sus artículos para la The Royal Gazette, de Jamaica(Agosto 15,1815) señala haber recibido la noticia, que resultó falsa, de la muerte de Miranda en Cádiz, información errónea, el General no falleció sino un año más tarde(julio 14,1816). En este trabajo hay otras dos menciones a Miranda. Allí desaparece durante siete años el nombre de Miranda de sus escritos. Podemos suponer que fue durante estos años en que se produjo la comprensión plena que el Libertador exhibió de la personalidad y obra del Precursor, quien en sus coloquios en Londres con él, Andrés Bello(1781-1865) y Luis López Méndez(1758-1841) había sido el maestro quien le abrió los ojos hacia la acción política a la cual ya estaba dedicado desde seis años antes, desde sus aprendizajes de París(1804-1806). Los rasgos vivientes de Miranda en Bolívar los referimos más adelante.

El segundo período se inició en 1822. En él vamos a ver a aparecer a Miranda, a sus hijos y a la famosa biblioteca mirandina de Londres en su correspondencia.

Veamos: 1) el 17 de Septiembre de 1822 Pedro Antonio Leleux(1781-1849), cercado amigo y colaborador de Miranda y bien conocido por el Libertador por su participación en la contienda, le escribió ofreciéndole en venta la biblioteca del Precursor y hablándole de los hijos de don Francisco, Leandro y Francisco, quienes deseaban pasar a trabajar en la Gran Colombia[18]; 2)El 19 de Enero de 1823 le escribe a Bolívar Luis López Méndez, diplomático nuestro en Londres, de los planes de Leandro y Francisco de venir a prestar sus servicios a la Gran Colombia, cosa que sucedió; 3) del 25 de marzo de 1825 hay otra carta de Bolívar al vicepresidente Francisco de Paula Santander(1792-1840) en donde se refiere tanto a la compra de la biblioteca mirandina, que a la larga no se pudo hacer por su alto precio dado el gran valor de los libros que la formaban. Santander le contestó el 6 de Agosto de 1825.

El tercer período, el más grande de los momentos, el de la rectificación plena vino en los dos años siguientes: primero en su carta(Julio 7,1826) al general Antonio José de Sucre(1795-1830) en la cual le interesa por la compra de la biblioteca del Precursor y llama a Miranda en su misiva el “más ilustre de los colombianos”. La última es la que dirigió, desde Caracas(julio 2,1827) a Leandro Miranda. De ellas nos ocuparemos más adelante.

 

EL FINIQUITO

 

Hay al fin, una tercera carta(Noviembre 18,1828), la última en que aparece Miranda, al general Pedro Briceño Méndez(c1792-1835) en la que le da órdenes de pagar los 5000 pesos que se dieron a Miranda, en Londres, en 1810 para que se trasladara a Venezuela. Le dice que paguen “de cualquier modo que sea esta deuda, que no es mía sino de Miranda. Pero, en fin, fui yo el principal en el asunto. Su hubiera una finca del estado para darla sería mejor, pues no tenemos dinero. Mándeme Ud. un documento legal sobre lo que se debe cobrar sobre esta deuda…arregle usted este negocio con la señora[Matos] como tenga por más conveniente”[19]. Fíjese quien lea esto que al decir Bolívar que se debería pagar esa deuda con una “finca del estado”, cometió ningún acto de corrupción administrativa abusando de los fondos del gobierno, se refiere el Libertador de que aquella fue una deuda del Estado adquirida en los días de la Junta Suprema, cuando él era el jefe de nuestra delegación diplomática en Londres. Y en aquel momento de 1828 por ser Venezuela parte de la Gran Colombia aquellas deudas debían ser canceladas por el gobierno grancolombiano y cuando él afirma a su ministro don Perucho, “yo fui el principal en el asunto” se refiere a que fue él quien ordenó ese pago como funcionario del Estado en Londres.

 

SINTESIS

 

Con esta referencias creemos haber dado la órbita de las relaciones entre Miranda y Bolívar, desde 1812, relación, como lo veremos, la cual pasó por momentos felices e inciertos, como el propio Libertador dijo a Leandro Miranda.

El momento más confuso de tal relación fue el día de la prisión del Generalísimo en La Guaira, esta desde el punto de vista biográfico puede considerarse psiquiátricamente, con relación a Bolívar, un parricidio, el asesinato psicológico del padre[20].

Hecho grave, gravisimo, el que hemos señalado, pero que llama la atención en la biografía personal de Bolívar. El que tuvo, dice el mismo psiquiatra Mauro Torres a quien citamos, “un fantasma como padre”[21], porque el suyo no pudo conocerlo pues falleció cuando él tenía menos de tres años, y cuyo ausencia la sustituyó por la presencia en su vida de hombres mayores quienes fueron para él el padre que añoró, padres sustitutivos, uno de los cuales fue Miranda, contra el cual, en forma desesperada, reaccionado en medio de la crisis psicológica que vivía de la forma que lo hizo en La Guaira. Tanto su maestro don Simón Rodríguez(1769-1854), el doctor Cristóbal Hurtado de Mendoza(1772-1829), fue a Mendoza a quien debió el título de Libertador(octubre 14,1813), don Fernando Peñalver(1765-1837), quien lo tuteaba, don José María Mosquera(1752-1829) de Popayán. De este último dijo que si se le hubiera dado la oportunidad de escoger a un padre habría elegido a don José María; a este le obsequió, en 1822, su anillo matrimonial, que siempre conservó. Entre estas figuras mayores hay que contar a Miranda, pero ello cuando años después el Libertador rectificó de su acción en La Guaira logró reconciliarse con su espíritu.

 

LA ACUSACION A CASAS SE MANTIENE

 

DOCUDRAY HOLSTEIN

 

Al referirnos a este punto solo citamos los testimonios de personas que fueron testigos de la prisión del Generalísimo, razón por la cual no nos referimos a lo escrito por Henri Ducoudray Holstein(1772-1839) quien no vivía entonces en nuestro país, solo estuvo aquí, tras su incorporación en Haití a la Expedición de Los Cayos, entre marzo y junio de 1816, y, desde luego, no estuvo en La Guaira el día la prisión de Miranda, vivía entonces en España, por ello no lo tomamos en cuenta aquí, lo que dice por más cierto que pueda ser, como lo observa Meza Dorta, no lo vio sino que lo escuchó de otros. Pese a las dudas que siempre se han tenido sobre su libro Memorias de Simón Bolívar, que son tales sino obra de su autoría, cuyo uso por los historiadores siempre debe ser cuidadoso y con hondo sentido crítico, no lo tomamos en cuenta por la razón expuesta.

No se debe olvidar que sus Memorias de Simón Bolívar fue una de las fuentes utilizadas por Carlos Marx(1818-1883) para la redacción de su conocida diatriba contra el Libertador impresa en Nueva York en 1858[22], hemos detectado en ella 166 errores históricos. Marx erró en sus apreciaciones por tener un pensamiento eurocéntrico y desconocer la historia de nuestra América Latina.

 

LOS PRESENTES

 

Los testimonios conocidos del suceso de La Guaira acusan claramente a Manuel María de las Casas por la detención del general Miranda y su entrega al gobierno hispano. Era el único que lo pudo hacer pues era él quien tenía el poder militar en sus manos aquella madrugada. Tal cosa la afirman: Domingo Monteverde, Pedro Gual(1783-1862), Mariano Montilla(1782-1851), Manuel Palacio Fajardo(1784-1819), el capitán Henry Haynes y sobre todo, el general Juan Pablo Ayala(1768-1855), su declaración es: “tuvo[Casas] la oportunidad de salvar a sus compañeros embarcándose con ellos mismos, llevando consigo al general Miranda después de que este hubiese firmado la capitulación. Esa hubiera sido una acción noble y no entregarlo ruin y bajamente a sus enemigos. Más noble hubiera sido asesinarlo”[23].

y muy especialmente, el oficial realista José Landaeta quien estuvo en el acto de la prisión de Miranda y quien como oficial español, él mismo lo indica así, fue quien una vez detenido Miranda le fue entregado el preso y fue el quien lo condujo al castillo de San Carlos, “hasta entregarlo a las tropas de Vuestra Excelencia”, esa persona a quien indica es el propio Monteverde. Fue Landaeta, repetimos, subrayamos, quien una vez preso Miranda por Casas quien lo recibió y fue quien lo entregó a los realistas, uno de los cuales era él mismo. De ello dio claro testimonio en aquellos mismos días(Octubre 18,1812). No hay que olvidar que en el documento se define él mismo así: “en cincuenta años de servicios en la carrera militar, lo que ha empleado en obsequio del rey nuestro señor”. Días antes(Octubre 10,1812) de enviar Landaeta su misiva este fue presentado ante Monteverde por uno de sus más cercanos colaboradores, su segundo en el mando, Eusebio Antoñanzas(c1770-1813), uno de aquellos monstruos que lo acompañó. Fue Antoñanzas el iniciador de la Guerra a Muerte antes que el Libertador la decretara en Trujillo(Junio 15,1813), lo hizo asesinando a los patriotas, incluso a mujeres y niños de familias adictas a la causa de la República. Fue él quien en Calabozo dejó libre a José Tomás Boves(1782-1814) lo cual le permitió actuar como lo hizo[24].

 

CASAS REALISTA ACTUA EN PETARE

 

Una vez entregado Miranda a las autoridades españolas, convertido ya Casas en realista, no se ha podido precisar el momento exacto de su abandono de la república, es posible encontrar noticias de su actividad en el bando español. Las que ofrecemos fueron publicadas en la Gaceta de Caracas, el periódico oficioso del gobierno, publicación que fue, durante la guerra, alternativamente patriota y realista, según fuera el bando que gobernara en Caracas. La Gaceta de Caracas fue fundada en 1808 por el gobierno del Capitán General Juan de Casas, fue vocero de la Capitanía hasta el 19 de Abril de 1810; fue patriota hasta la caída de la Primera República en 1812 cuando volvió a ser realista hasta el año siguiente; volvió a ser patriota entre 1813-1814; realista durante el largo régimen hispano en Caracas entre 1814-1821, con la sola interrupción de los dos números y un suplemento(mayo 17 y 24,1821) que hizo editar el general José Francisco Bermúdez(1782-1831) durante su ocupación de doce días de Caracas(Mayo 14-26,1821) durante la “maniobra de diversión” previa a la batalla de Carabobo. La Gaceta dejó de ser realista tras la batalla de Carabobo(junio 24,1821) y fue republicana hasta su cierre el año siguiente, cuando cerró definitivamente, el último número impreso fue el del 3 de Enero de 1822[25].

Del largo período del régimen realista(1814-1821)  tomamos los datos sobre el coronel Casas que damos. Este pasó al bando español tras haber detenido al general Miranda y haberlo entregado al gobierno real ejercido por Monteverde en Caracas. Monteverde y Miranda no se encontraron pues el Generalísimo de la prisión de La Guaira fue trasladado a Puerto Cabello y de allí a la península, previo pasó por una cárcel de Puerto Rico, de allí pasó a La Carraca, en Cádiz, en la cual el realista venezolano Andrés Level de Goda(1777-1856) solía ir a visitarlo y gozar del cultísimo diálogo que se podía tener con don Francisco. Fue Level quien lo llamó “biblioteca ambulante”[26].

Las noticias sobre Casas halladas en la Gaceta de Caracas son las siguientes: todavía se haya una curiosa carta(Febrero 22,1815) que le fue remitida informándole de los desmanes realizados en Margarita por los españoles. Dice el remitente que se ven allá numerosos “bochinches”, palabra que debe haberle resultado conocida a Casas por ser esta la que pronunció el general Miranda cuando él llegó a detenerlo en La Guaira.  Esta comunicación no deja de llamar la atención se haya inserto en el vocero hispano; el 22 de Febrero de 1816, se lee el nombre de Casas en la Gaceta de Caracas, como de los que contribuyó un impuesto forzoso de guerra impuesto por el gobierno realista.

Fue Casas en aquellos tiempos Corregidor de Petare. Así leemos(Marzo 10,1819) que informa del establecimiento de la Escuela de Primeras Letras de aquel cantón. Al año siguiente informa(Enero 26,1820) de los exámenes de aquel colegio.

El 13 de Octubre de 1819, sin duda plenamente realista, se encuentra su nombre entre los firmantes de “El manifiesto de las Provincias de Venezuela a todas las naciones”, en apoyo al régimen real; el 10 de noviembre de 1819 el Cabildo de Petare habla en una manifestación del “traidor Simón Bolívar”, “abominable persona” según el documento, cuyas ideas se consideraban inicuas. La información es una protesta contra la instalación del Congreso de Angostura(Febrero 15,1819); el 22 de Noviembre de 1820 se encuentra la firma de Casas en un alegato pidiendo que el general Pablo Morillo(1778-1837) no dejara a Venezuela, allí se dice que había sido llamado a la península por el rey Fernando VII. Eso fue consecuencia de la firma de los tratados de Armisticio y Regularización de la Guerra, convenidos ese año en Trujillo(Noviembre 26,1820) entre las tropas españolas y patriotas, su consecuencia fue que por primera vez se negoció con el gobierno republicano. Bolívar y Morillo se entrevistaron en el pueblo de Santa Ana(Noviembre 17,1820). De hecho por vez primera se abrieron negociaciones diplomáticas con España, allá fue enviada una primera misión que llevada, entre otros elementos, una carta del Libertador(enero 24,1821), concebida en altísimo y respetuoso lenguaje diplomático, al rey Fernando VII, sin duda su mayor antagonista[27]. Morillo dejó a Venezuela y su lugar lo ocupó el general Miguel de La Torre y Pando(1786-1843), otro oficial de escuela, tan gran señor, lo demostró, como Morillo. Casas y sus amigos realistas rogaron a Morillo no se fuera y no se pusiera de lado de los “enemigos del orden y la tranquilidad de Venezuela”, es decir de los republicanos. Estas noticias nos indican claramente las acciones de Casas como funcionario realista entre nosotros. Como le sonarían a Casas las palabras “bochinche” y “armisticio” que se leen en estas noticias, ambas del Precursor detenido por él, sobre todo Capitulación o Armisticio, recursos lógicos de toda guerra, lo mismo que intentó hacer Miranda al firmar la Capitulación con Monteverde lo hizo el Libertador en el Armisticio de Trujillo. A Miranda le hubiera permitido rehacer la guerra, lo que hizo Bolívar. Y este al Libertador, el de 1820, le permitió trazar el proceso que llevó a Venezuela a su independencia en Carabobo. En 1822 eso mismo hizo el general Antonio José de Sucre(1795-1830) en Ecuador para preparar la estrategia que le facilitó el triunfo de Pichincha(mayo 24,1822) que dio la libertad a aquel país.

CASAS REALISTA VENEZOLANO

 

Hoy además conocemos dos memoriales del gobierno hispano caraqueño(Agosto 12 y Diciembre 18,1812), firmados por Monteverde, jefe realista de Caracas, que avalan la imputación hecha por el Libertador a Casas. Domingo Monteverde, entonces jefe de las tropas españolas en Caracas, reitera la acusación patriota de haber sido Casas quien entregó a Miranda a los realistas por haberse pasado este antes, de los sucesos que relatamos, a las tropas del Rey. Monteverde pide en aquel memorial a la Regencia se reconozcan los méritos que Casas tuvo en tal acción. Hay que advertir que fueron dos los documentos en del jefe español sobre el asunto, en ambos pide reconocimiento a Casas y a Peña(Agosto 26 y Diciembre 12,1812). En el primero aparece también Bolívar para quien pide lo mismo, pero en el segundo desaparece el nombre de Bolívar por haberse producido en el interin, antes del 27 de Agosto, para algunos el mismo 26, fecha del primer documento de Monteverde, la entrevista de Monteverde con Bolívar, a la que aludiremos. Monteverde después de haber escuchado a Bolívar negar rotundamente haber hecho un servicio al rey al participar en la prisión de Miranda su nombre desapareció en la segunda comunicación de Monteverde a la Regencia. No hay que soslayar el punto que a algunos parece de poco bulto.

Tal lo que se lee en aquella correspondencia sobre Casas, fue claro Monteverde al anotar:

 

“He dado cuenta…relativa al mérito contraído por don Manuel María de las Casas y don Miguel Peña, encargados, del gobierno militar y político de la Villa y puerto de La Guaira, en la prisión del rebelde Miranda…señaladamente de Casas, que además desobedeció otras órdenes tiránicas de Miranda”(Agosto 26,1812).

 

Estos papeles que citamos eran bien conocidos desde muy atrás, aunque no citados, los había copiado el historiador José Gil Fortoul(1861-1943) en el Archivo General de Indias, Sevilla(Sección Audiencia de Caracas, Estante 133, Cajón 3, Legajo 12) y publicados tanto en el diario El Tiempo de Caracas(Septiembre 16,1899) como en su Historia constitucional de Venezuela[28], ahora han sido reproducidos por el historiador Meza Dorta[29].

En otra comunicación del mismo día Monteverde insiste, como hemos advertido, en que la acción de Casas, Peña y Bolívar habían sido decisivas para la prisión de Miranda. Bolívar refutó, casi inmediatamente, aquel aserto con relación a él, cosa que conocemos gracias al protagonista y testigo presencial de la escena, su querido amigo el realista don Francisco Iturbe(1769-1847), que pasamos a referir. Este suceso fue relatado por Iturbe y entregado además en relación escrita de su puño y letra al historiador Felipe Larrazabal(1816-1873) quien lo insertó en su Vida de Bolívar, impresa, ya muerto Iturbe, en 1865[30]. Sabemos que el libro de don Felipe fue la primera gran biografía del Libertador y uno de los libros más famosos y leídos durante nuestro siglo XIX. Hoy en día sigue siendo de obligatoria consulta[31].

 

 

BOLIVAR ANTE MONTEVERDE

 

Todo esto fue muy posiblemente sucedido el mismo 26 de Agosto, día en que fue presentado Bolívar a Monteverde por su gran y fiel amigo Iturbe. Don Francisco presentó a Bolívar a Monteverde diciendo:

 

“Aquí está el Comandante de Puerto Cabello, el Señor Don Simón Bolívar, por quien he ofrecido mi garantía; si al él toca alguna pena yo la sufro; mi vida está por la suya”.

 

En esta entrevista Monteverde entregó a Bolívar el pasaporte que le permitió salir al exilio. En el palique con el perverso Monteverde, a quien el Libertador llamaría tirano en 1821[32], al Bolívar escuchar que Monteverde decir:

“se le concede el pasaporte al Señor(mirando a Bolívar) en recompensa del servicio que ha hecho al Rey con la prisión de Miranda”

Bolívar, que se había mantenido en silencio hasta ese momento, jugándose la libertad e incluso la vida, expresó que él;

“había hecho preso a Miranda para castigar a un traidor a su patria, y no para servir al Rey”.

Sigue así el relato Larrazábal, basado en el testimonio que Iturbe le dio por escrito:

“Tal respuesta descompuso el ánimo de Monteverde; pero Iturbe excediéndose en generosidad, insistió  en que se le había ofrecido el pasaporte y que su garantía estaba empeñada, terminando sus buenos oficios por decir jocosamente a [Bernardo]Muro, con quien la unía buena y fiel amistad: ‘vamos, no haga Ud. caso de este calavera. Déle Ud. el pasaporte y que se vaya”.

Todo esto lo reitera Augusto Mijares(1897-1979)[33].

Bolívar, viejo fiel amigo de Iturbe, nunca olvidó el gesto y siempre lo defendió, tanto del embargo de sus bienes como de su expulsión de Venezuela tras el triunfo de Carabobo(Junio 24,1821). Llegó a decirle en una carta:

“Tengo mas gusto en estar en paz con Ud. que con toda la nación española, porque yo amo más a Ud. que a la paz”[34].

La relación entre el Libertador e Iturbe es una de las más bellas relaciones que se pueden contar en las historia de las amistades a través de todos los tiempos, dentro de la historia de Venezuela ocupa un lugar singularísimo. Ante ella no hay que olvidar que el Libertador tuvo también amigos realistas, quienes lo ayudaron y hasta escondieron, como lo hizo en aquellos mismos días del año doce el camaleónico Antonio Fernández de León, marqués de Casa de León(c1750-1826). A ellos les fue leal, sobre todo después de la victoria, tanto que podría aplicarse a Bolívar la expresión “te conoceré cuando tengas poder”: diáfano como era, así se definió una vez[35], fue franco con sus queridos amigos, hombres mayores en la Caracas colonial, incluso de con Antonio Fernández de León, el marques, símbolo de la doblez política, quizá el mayor en esta actitud entre nosotros, que fue alternativamente realista y patriota según quien mandara en Caracas, fue de hecho, en Puerto Cabello, el último funcionario realista que actuó en Venezuela, tras el triunfo patriota en Carabobo.

 

 

1813,1814,1821: ¿BOLIVAR Y CASAS SE VOLVIERON A ENCONTRAR?

 

Cabe la pregunta si después del día de la prisión de Miranda volvieron a encontrarse  Casas y Bolívar. Sabemos que Casas se había pasado a los realistas y siguió ejerciendo cargos en los sucesivos gobiernos españoles en lo adelante. La última posición que se le conoce la ejerció como Justicia Mayor de Petare, nombrado en 1818 y también de Santa Lucía, a cuyo frente estaba en 1821, año del triunfo patriota en Carabobo. El régimen realista concluyó en 1823, tras la toma del Castillo de Puerto Cabello por las tropas del general José Antonio Páez(1790-1873).

Después de los sucesos de La Guaira el año doce Casas volvió a ver a Bolívar en 1813 y pudo verlo también al año siguiente mientras el Libertador estuvo en Caracas varias veces, ya que varias también salió en campaña. El 7 julio del año catorce abandonó Bolívar a Caracas al frente de la Emigración a Oriente. Dicen los hijos de Casas que su padre en 1813 pidió al Libertador lo hiciera juzgar por los hechos de La Guaira del año anterior. El Libertador al parecer no tomó ninguna determinación. Fueron muy graves los asuntos a los cuales debió atender desde el 6 agosto de 1813 cuando volvió a Caracas y en los siguientes meses de 1814, hasta el 7 de Julio cuando se ausentó.

El 29 de junio de 1821 Bolívar, después de la batalla de Carabobo, estuvo en Caracas durante diez días. No se sabe si Casas y él se vieron entonces. Casas había sido funcionario realista hasta días antes.

 

1821: EL LIBERTADOR ACUSA A CASAS

 

Pero semanas más tarde, el 26 de agosto, desde Trujillo, el Libertador acusó a Casas de traidor en una comunicación dirigida al Congreso de la Gran Colombia. Escribió Bolívar entonces:

 

”Cuando en el año doce, la traición del comandante de La Guaira, coronel Manuel María Casas, puso en posesión del general Monteverde aquella plaza con todos los jefes y oficiales que pretendían evacuarla, no pude evitar la infausta suerte de ser presentado a un tirano, porque mis compañeros de armas no se atrevieron a acompañarnos a castigar[a] aquel traidor, o vender caramente nuestras vidas”[36].

 

Esta imputación nunca ha podido ser refutada, se ha sostenido a lo largo del tiempo.  Los hijos de Casas la denominan “rasgo del general Bolívar”, en la defensa de su padre que escribieron, y que redactó el coronel José de Austria(1791-1863), hermano de Casas[37]. La acusación del Libertador sigue estando en pie, los hermanos Casas Iturbe no lograron realmente demostrar nada en su escrito.

 

OTROS ENCUENTROS,1826-1827: ¿EL MOMENTO DEL PERDON?

 

En 1826, cuando el Libertador regresó desde Lima y Bogotá, Casas se le presentó en Puerto Cabello y Bolívar lo acogió. Casas estuvo bastante cerca de él como lo señalan  algunos testigos, como su hermana Juana Bolívar Palacios(1779-1847) en una carta, la querida Juanica, mujer patriota, esposa y madre de héroes muertos en la contienda y no realista como María Antonia Bolívar Palacios(1777-1842) su hermana mayor[38]. Incluso Bolívar al parecer  invitó a Casas a su propia mesa. En verdad aquel era otro momento político, el instante del perdón, fue la época en que Bolívar y la república acogieron a muchos descarriados e incluso varias iniciativas se tomaron para evitar que a algunos realistas se les aplicara el decreto de proscripción de los españoles desafectos a la causa independiente. También hay que tener en  cuenta que el país, que era aun la Gran Colombia(1819-1830), vivía una época de honda crisis. Y el Libertador trataba de restaurarlo todo otra vez. También él estaba ya en su etapa de declinación, en el “tiempo de llorar” que dice Arturo Uslar Pietri(1906-2001)[39], el tiempo del “alcatraz ciego” como escribió Francisco Herrera Luque(1927-1991)[40]. Es posible que Casas por estas razones se haya salvado en aquellos días de toda acusación. Semanas después, desde el 12 de enero hasta el 5 julio de 1827, el Libertador estuvo por última vez en Caracas en donde pasó varios meses. Allí se encontró otra vez con Casas. Incluso hay una referencia a él y a uno de sus hijos, Pedro Pablo de las Casas, en una misiva de Bolívar[41]. Dice el doctor Vicente Lecuna(1870-1954), en una nota a una carta de Bolívar[42], que se vieron pero no cita ningún documento en apoyo a su aserto.

 

BOLIVAR CLEMENTE CON CASAS: ¿EL MOMENTO DEL PERDON?

 

De entre los sucesos del año 1812 encabezados por Bolívar sabemos que aquel que lo traicionó en Puerto Cabello(Junio 30), el oficial Francisco Fernández Vinoni, tomando el  Castillo del puerto, lo que permitió la pérdida de la ciudad y su arsenal, lo hizo ahorcar, al encontrarlo, entre las tropas realistas vencidas tras la batalla de Boyacá(Agosto 6, 1819). Ni siquiera le concedió el honor del fusilamiento. ¿Hubiera corrido esa suerte de Casas, salvado por las circunstancias y la benevolencia del Libertador quien no olvidó pero si dejó de lado el hecho de que Casas había traicionado aquella madrugada del año doce a todos aquellos patriotas, entre los cuales se encontraba él, al detener a Miranda y luego entregarlo a los realistas?.

El 21 de agosto de 1812, al mes siguiente de la detención de Miranda y de su entrega a los realistas por Casas, Bolívar estuvo en La Guaira en la cual extendió una autorización a favor de su tío Juan Nepomuceno Ribas para que reclamara ciertos bienes personales suyos[43].

También el 27 de agosto de 1812 estuvo  Bolívar en La Guaira. Lo hizo para tomar un barco para salir a su primer exilio. Pasó ese día a Curazao en donde estuvo, como ya lo hemos anotado, seguramente hasta octubre cuando se dirigió a Cartagena.

 

BOLIVAR NO PERDONÓ A CASAS

 

Pese a las noticias que hemos dado, sacadas de la documentación que hemos tenido a la vista, lo cierto es que el Libertador nunca perdonó a Casas, ni escuchó las voces, alguna muy querida para él como la del marqués del Toro. Este le había escrito desde Caracas(Enero 18,1823) a meses de haberse hecho pública la acusación de Bolívar al Casas. El marqués expresó: “deseo que depongas cualquier prevención que por los acontecimientos de la primera época puedan haber influido en tu ánimo contra Manuel María Casas, según puedo inferir de un artículo inserto en la Gaceta de Bogotá, denomiándolo traidor. Esta nota horrible desaparecerá con un solo rasgo de tu pluma en otro periódico”[44]. No hay que olvidar aquí que el marqués del Toro había sido de los que había pedido perdón al rey por la insurgencia del año diez[45], aunque en esos meses el Libertador había perdonado a Felipe Fermín Paul(1774-1843) quien había abandonado la República y había sido miembro de las Cortes Constitucionales. A ello alude el marqués en la misiva suya que hemos citado antes. Bolívar con Casas guardó silencio siempre.

 

LA RECTIFICACION

 

Bolívar fue, ya lo hemos anotado, de los protagonistas de la detención de Miranda el único en  referirse a ella en vida. Lo hizo en cuatro oportunidades: ante Monteverde el mismo año 1812; ante el Congreso de Cúcuta, 1821, al acusar a Casas; en una carta, en 1826, al mariscal Antonio José de Sucre(1795-1830) y una misiva, en 1827, al hijo mayor del Precursor.

Con relación a Miranda con el tiempo, al pasar los años, Bolívar comprendería al Precursor. Este había muerto. Y él ya era plenamente Libertador, ya había pasado la victoria de Sucre en Ayacucho(diciembre 9,1824), cuando(julio 11, 1826)  lo llamó “el mas ilustre colombiano” en carta al Gran Mariscal[46].Y en misiva dictada en Caracas(julio 2,1827) le dice al hijo mayor del Precursor, Leandro Miranda Andrews(1803-1886):

 

”Me ha sido muy apreciable ver un retrato de Ud. que me ha sido presentado en esta capital: él me ha recordado ideas gloriosas y tristes a la vez porque reviven a mis ojos las facciones de su ilustre padre. Yo soy de opinión que Ud. debe venir a esta ciudad, donde lo desean, y a cuidar de sus intereses. Ud. debe contar siempre con la amistad de su afectísimo. Bolívar”[47].

 

LAS IDEAS GLORIOSAS Y TRISTES

 

Sin duda alguna que al referirse a las “ideas gloriosas” que refiere el Libertador a su encuentro con el general Miranda en Londres en 1810. Y las “tristes” al terrible momento de la prisión del Generalísimo, de la cual rectificó en 1826.

En verdad hay que indicar aquí que cuando llamó a Miranda “el más ilustre Colombiano” al escribir a Sucre y dos años más tarde en la misiva a Leandro Miranda que hemos citado, en ambos casos  nos encontramos ante uno de los más singulares momentos psicológicos que vivió el Libertador en su vida, quizá el mayor, como nos lo advirtió el historiador Salcedo Bastardo la tarde, de 1974, en que nos leyó la carta a Sucre, que acaba de publicarse, y también la epístola a Leandro[48]. Y ello porque sólo las más altas figuras de la historia humana son capaces de rectificar de la forma cómo él lo hizo de aquella acción intemperante realizada aquella madrugada de 1812. Llamar ilustre a Miranda es decirle preclaro, notable, augusto, egregio, eminente, palabras todas que caben en elogio de Miranda. En América Latina no hubiera había emancipación sin él, fue más que el precursor, fue el quien “inventó” la independencia como dijo el doctor Caracciolo Parra Pérez(1888-1964) uno de sus grandes estudiosos[49].

Desde luego, para ambos momentos de 1825 y de 1827 el Libertador había puesto en marcha todas las ideas del magisterio de Miranda que recibió del Precursor, al igual que Andrés Bello(1781-1865) y Luis López Méndez(1758-1841), en su pasantía por Grafton Street.

 

EL ENCUENTRO EN LONDRES

 

Antes de proseguir debemos llamar la atención sobre un punto importante, apenas vislumbrado. Cuando los miembros de nuestra misión diplomática recibieron sus instrucciones en Caracas se les aconsejó evitar toda relación con Miranda en Londres, personaje mal visto por los Mantuanos en Caracas por las polémicas que con ellos había tenido, décadas atrás, su padre don Sebastian de Miranda Ravelo(1721-1791); por haber abandona el Precursor el servicio de España y por haber participado en la Revolución Francesa. Lo consideraban incluso ateo, enemigo de Dios. Desde luego desconocían que una de las secciones de su biblioteca londinense está formada por una inmensa colección de Biblias, muchas ediciones raras de gran valor[50]. Y su invocación al Dios cristiano y a la Iglesia católica en su testamento(Agosto 1,1805). Las inquinas caraqueñas contra el que era el más importante venezolano de su época y una figura internacional altísima fueron muchas, constiturían el fundamento del gran asedio que vivió desde su regreso a Caracas a fines de ese año. Sin embargo, al llegar a Londres nuestros bisoños diplomáticos se encontraron con él, fue esencial su presencia para el desarrollo de la misión, la que tuvo por sede su casa de Grafton Street. Y además para ellos don Francisco, ya “maestro de libertadores” desde tiempo atrás, puso a andar toda una escuela política, denominada por Salcedo Bastardo, “los simposios de Grafton Street”[51] que los formó para las faenas que venían, sobre todo a Bolívar, pues Bello y López Méndez se quedaron residiendo en Londres responsables de la diplomacia, Bello, y de la logística de la guerra, López Méndez, fue el quien formó la Legión Británica.

A poco los diplomáticos se dieron cuenta de los caracteres de la personalidad y formación de Miranda. De allí surgió, con contra de lo que le habían dicho hicieran en Caracas, de redactar el importante informe sobre el Precursor al que vamos a referimos. En el  documento(octubre 3,1810), redactado por Bello, se conserva redactado de su puño y letra, hicieron la más grandes reinvidicación de la personalidad y acción de Miranda. En él se lee que la motivación para escribirlo fue: “un acto de deber con respecto a la patria y como un tributo de justicia a la virtud y mérito de un conciudadano nuestro tan indignamente injuriado…me contentaré con presentar a Vuestra Señoría algunos hechos que destruyen absolutamente las imputaciones de la malignidad”.

Además, aquel escrito tiene el valor de haber sido el primer documento venezolano sobre Miranda sobre quien lo que se conocían eran diatribas, especialmente por su invasión, a Ocumare y Coro en 1806. Este fue el primer texto redactado en encomio de don Francisco de una pluma venezolana, fue la primera vez en que el proscrito y siempre perseguido por sus ideas emancipadoras, fue comprendido en toda la dimensión de su personalidad por unos compatriotas suyos[52]. Sabemos que elogios, a todo lo largo de su carrera, habían acompañado siempre a Miranda. Nos basta el de Napoleón Bonaparte(1769-1821): “es un Don Quijote, con la diferencia de que no está loco…ese es el general Miranda, el hombre que lleva el fuego sagrado en el alma”[53].

Don Andrés, el autor del texto, anota un hecho decisivo: “Ni aun sus enemigos se han atrevido a negarle una superioridad extraordinaria de luces, experiencia y talentos. A la verdad, sería un  absurdo suponer que un individuo desnudo de estas cualidades, y sin recomendación alguna exterior hubiese podido sostener un papel distinguido en las cortes, introducirse en las sociedades más respetables, adquirir la estimación y aun la confianza de una infinidad de hombres ilustres, acercarse a los Soberanos, y dejar en todas partes una impresión favorable”[54].

 

LA SOMBRA DEL MAGISTERIO MIRANDINO

 

Bolívar había entrado a Venezuela, en 1816, a proseguir la lucha en el occidente de Venezuela, precisamente por el puerto de Ocumare, el mismo por el cual había invadido Miranda a Venezuela en 1806. Estaba en plena pelea en esa región el día del deceso del Precursor en La Carraca(Julio 14,1816); había llamado Colombia a la república que creó en 1819 en Angostura, al unir a Venezuela con Colombia y Ecuador. La palabra Colombia la había divulgado Miranda desde muy atrás, con ella bautizó sus proyectos constitucionales para la America unida que soñó. Y le puso ese nombre, el mismo dado por Bolívar a la extensa república creada frente al Orinoco, pues Miranda siempre consideró a Cristóbal Colón(1451-1506) el hombre más prominente de la historia, el descubridor del nuevo mundo, casi coincidió con un humanista del Renacimiento, Pedro Mártir de Anglería(1459-1526), quien consideró, en sus Décadas(1530), a Cristo y a Colón las dos más grandes figuras de la humanidad.

Tal era la admiración de don Francisco por Colón que fue a Génova durante su gran tour y un domingo, a pesar de ser día de navidad(Diciembre 25,1798) se dirigió a Cogoletto, donde se pensaba entonces había nacido el descubridor, para conocer el sitio de su nacimiento. La investigación actual señala que el nacimiento del descubridor se produjo en la misma región pero no en Cogoletto sino la Puerta de la Olivella. También varios días después Miranda(Enero 13,1789) se dirigió a la iglesia parroquial de Cogoletto para ver y leer la partida de nacimiento de Colón, ambos hechos los dejó consignados en su Diario[55].

Es por ello que la copia de la nave de la Santa María debería ser puesta otra vez, en el Parque del Este de Caracas, de donde fue retirada por el gobierno venezolano actual, al lado de la copia del barco Leander, dado el hecho de la sentida colombofilia que el Precursor siempre sintió, los dos barcos son hermanos.

Pero siempre en Bolívar, la libertad, la diosa favorita de don Francisco, dar educación al pueblo, tener un ejército organizado, mantener buenas relaciones con todos los pueblos, concebir leyes y proyectos constituciones, no dejar de leer constantemente, recorrer las páginas de los mejores libros, comenzando desde luego por los clásicos griegos, crear un sistema de vida que descansara sobre valores éticos, dar igualdad a los hombres y las mujeres, ver a la América Latina como la región equilibrio del universo, eran ideas procedentes de las enseñanzas de nuestro General, el hombre que en América Latina lo hizo todo primero, siempre antes que ningún otro. Por ello fue el latinoamericano más prominente del siglo XVIII. Tal el significado de las ideas “gloriosas” que convocó aquel día de 1827 en Caracas nuestro Libertador en su carta a Leandro Miranda Andrews.

Y al hablar de todo esto no debe olvidarse  siempre que los hijos de Miranda, Leandro y Francisco de Miranda Andrews, fueron, aunque se pudiera creer lo contrario, apasionados bolivarianos, así lo ha precisado el historiador Mondolfi[56]. Pancho, el menor, llegó a ser edecán del Libertador.

 

LOS HISTORIADORES ACUSAN A CASAS

 

Con el tiempo los historiadores de la época acusaron a Casas de haber entregado a Miranda a Monteverde. En ese momento sus hijos publicaron el folleto al que nos hemos referido, redactado por su tío el historiador José de Austria, en defensa de Casas, además del opúsculo en que se imprimió está inserto también en una de nuestras grandes recopilaciones documentales[57]. En el escrito de los hermanos Casas Iturbe están varios testimonios de venezolanos en defensa de Casas. Sin embargo, Felipe Fermín Paúl(1774-1843), quien después se pasó a los realistas y fue representante de Venezuela en las Cortes de Cádiz, más tarde perdonado por el Libertador y el marqués del Toro, Francisco Rodríguez del Toro, quien también pidió perdón al rey por la rebelión de 1810[58], no estuvieron presentes en La Guaira el 31 de julio de 1812. Francisco Javier Yanes(1777-1842) si estuvo en La Guaira pero no en el acto de la prisión de Miranda[59].

No se sabe la fecha de la muerte de Casas, los documentos sobre su vida que hemos examinado llegan hasta el año de 1821, en 1818 se cierran los datos que sobre él ofrece el Diccionario de historia de Venezuela[60]. Y todo lo que hemos pesquisado nos traen noticias hasta el año 1827. Sin embargo, sabemos que ese año Casas estaba vivo. Y también conocemos, por el folleto de sus hijos, escrito por su hermano, antes citado, que en 1841 ya había fallecido. Otras defensas de Casas por parte de sus hijos están en las cartas que dos de ellos le enviaron a José María de Rojas(1828-1907) quien las insertó, 1905, en una de sus libros[61].

Lo que los más autorizados biógrafos del Precursor estudian sobre la noche de su prisión avalan lo que hemos expuesto en este artículo.  Son detallados en el análisis de la conducta de Casas[62]. Igual lo hizo don Augusto Mijares[63] y el mismo Polanco Alcántara en otra de sus obras[64].

 

EN SINTESIS

 

Casas “fue un funcionario subalterno que en un momento de crisis se colocó de parte del vencedor. Su conducta hizo más dura una crisis que él contribuyó a provocar. Disfrutó no sólo de la confianza plena de Miranda que le confió a su mando absoluto el principal puerto de la República. Miranda se acogió al amparo de su hogar[en La Guaira]. Nada de eso lo detuvo para proceder como lo hizo. Es verdad, que como lo dijo el propio Monteverde, de no actuar de esa manera habría asumido un riesgo muy alto y no tuvo valor para hacerlo. Influyó seguramente en su conducta el ambiente confuso del momento que lo llevó a imponer su autoridad y evitó que fuera depuesto por la fuerza er incluso fusilado” tal como lo explica Polanco[65].

Casas, y esa es la verdad, quedó por todo lo hecho en La Guaira el año doce entre los venezolanos realistas, que fueron bastantes, deberían ser estudiados con pormenor para poder fijar todo el proceso de nuestra historia en esos años. Sin ellos aquella historia no puede ser bien contada, quedaría trunca.

Pero por su conducta sin ética, por no empeñarse en no cumplir con su adhesión a la nueva patria, nacida el año diez, como lo hicieron otros, se hizo verdad en Casas aquello que podemos leer tanto en el cuento “El último patriota” del maestro Rómulo Gallegos(1884-1969) como en el relato “Familia prócer” de José Rafael Pocatrera(1889-1955). En “El último patriota” una familia que se ha mantenida en admiración por su prócer un día descubre, al hallar un viejo baúl en un desván y leer los papales hallados en él, que aquél había sido todo lo contrario de lo que ellos habían creído siempre[66].


[1] Juan Vicente González: Biografía de José Félix Ribas. Caracas: Petroleos de Venezuela, 1998.XXXIII,259 p. Ver la p.95-96.

[2] Simón Bolívar: Decretos del Libertador.2ª.ed. Los Teques: Biblioteca de Autores y Temas Mirandinos,1983.455 p. La cita procede de la p.170.

[3] Giovanni Meza Dorta: Miranda y Bolívar: dos visiones.2ª.ed. Caracas: Bid and Co. Editor,2006.227 p.Ver la p.138.

[4] Giovanni Meza Dorta: Miranda y Bolívar: dos visiones,p.153-154.

[5] Mariano Picón Salas: Miranda. Caracas: Monte Ávila Editores, 1997.339 p. La cita procede de la p.291.

[6] Francisco de Miranda: América espera. Selección, prólogo y títulos: José Luis Salcedo Bastardo. Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1982. XLIII,686 p. Esta obra recoge los doscientos documentos fundamentales del Precursor. En este caso consultar el testimonio de Pedro Gual sobre la caída de la Primera República y la detención del General, “De la Nueva Granada regresaremos a Venezuela a continuar la lucha. Testimonioo y declraración de Pedro Gual”(p.468-374) en donde está la frase de Miranda que hemos citado(p.471).

[7] Fue el historiador José Luis Salcedo Bastardo quien nos hizo comprender esto en un palique con nosotros en la sede de la Fundación Eugenio Mendoza en Caracas, la tarde del 24 de junio de 1993 en que asistíamos a la presentación de la biografía de don Eugenio Mendoza(1906-1979) escrita por Tomás Polanco Alcántara.

[8] Francisco de Mirada: América espera,p.473.

[9] Francisco de Miranda: América espera,p,194-199,257-259, en donde están los documentos referidos.

[10] Marcos Falcón Briceño: Notas históricas. Caracas: Academia Nacional de la Historia,1989.260 p. Ver: “Stendhal recuerda a Miranda”(p.203-205).

[11] Francisco de Miranda: América espera,p.471.

[12] Moísés Feldaman: Las crisis psicológicas de Simón Bolivar.2ª.ed. Prólogo: Roberto Lovera De-Sola. Caracas: Fundarte,1992. 115 p. Este estudio junto con el del psiquiatra colombiano Mauro Torres,que citaremos más adelante, constituyen los dos mejores análisis psicológicos del Libertador con los que contamos en la actualidad.

[13] Edgardo Mondolfi Gudat: Miranda en ocho contiendas. Caracas: Fundación Bigott,2005. 216 p.Ver: “Miranda y sus claroscuros”(,p.17-94). La cita procede de la p.80

[14] Giovanni Meza Dorta: Miranda y Bolívar: dos visiones,  p.136-137.  Especialmente por lo último indicado la p.137.

[15] Tomás Polanco Alcántara: Simón Bolívar. Caracas: Ediciones GE/Academia Nacional de la Historia,1994. XIV, 1033 p. La cita procede de la p.294, nota 41. Todo el proceso de las relaciones Miranda-Bolívar y el suceso de la prisión del Precursor y la acción de Casas está examinada en este mismo libro(p.290-297).

[16] Roberto Lovera De-Sola: Curazao, escala en el primer destierro del Libertador. Caracas: Monte Ávila Editores,1992.130 p. Ver las p.16-27.

[17] Simón Bolívar: Escritos del Libertador. Caracas: Sociedad Bolivariana de Venzuela/Academia Nacional de la Historia,1964-2009. 32 vols. Lo citamos en el capítulo siempre utilizando la primera pálabra del título de esta compilación: Escritos.

[18] La carta está en Paúl Verna: Pedro Antonio Leleux, el francés edecán, secretario y amigo de confianza de Miranda y Bolívar. Caracas: Comité Ejecutivo del Bicentenario de Simón Bolívar,1982.192 p. La carta está en las p.119-120.

[19] Simón Bolívar: Cartas del Libertador,t.VI,p.518.

[20] Mauro Torres: Perspectiva psicoanalítica de Simón  Bolívar. Bogotá: Cultural Colombiana, 1968.291 p. ver la p.171, aunque debe estudiarse con atención todo el capítulo en donde está su observación.

[21] Mauro Torres: Perspectiva psicoanalitica de Simón Bolivar,p.81.

[22] Henri L.Ducoudray Holstein:  Memoirs of Simon Bolivar….Boston: S.G.Goodrich and C.,1829. 384 p. Ver Varios Autores: Diccionario de la Historia de Venzuela.2ª.ed.aum. Caracas: Fundación Polar,1997. 4 vols. Consultar Mireya Sosa de Lón: “Ducoudray Holstein, Henri L”(t.II,p.146-147). Sobre el erróneo artículo de Carlos Marx sobre el Libertador ver nuestra indagación: “Refutación a lo escrito por Marx sobre el Libertador. 166 aclaraciones a las falacias de su artículo “Simón Bolivar,1858”, en www.analitica.com: Caracas: Abril 6,2011.

[23] José Felix Blanco/Ramón Azpurua: Documentos para la historia de la vida pública del Liberador. 2ª.ed.aum. Caracas: Ediciones de la Presidencia de la República/Comité Ejecutivo del Bicentenario de Simón Bolivar,1978-1979. 15 vols. Ver: José de Austria: “Defensa documentada de la conducta del comandante de La Guaira Sr.Manuel María de las Casas en la prisión del general Miranda y entrega de aquella plaza a los españoles en 1812”(t.IV,p.15-57). La cita de la declaración de Ayala aparece en este escrito.

[24] Todo lo que hemos citado está registrado en Giovanni Meza Dorta: Miranda y Bolívar: dos visiones,p.149,152,157,161-162, en las últimas páginas referidas está el documento de José Landaeta que el investigador Meza Dorta cita completo en las p.161-162. Este papel fue hallado en el Archivo del Registro Público de Caracas por don Manuel Landaeta Rosales(1847-1920) y publicado el diario .El Tiempo, Caracas: Julio 15,1898.Las referencias a Antoñanzas proceden del Diccionario de historia de Venzuela.2ª.ed.aum. Caracas: Fundación Polar,1997. 4 vols. Ver el artículo “Antoñanzas, Eusebio”(t.I,p.167), el cual es redacción de equipo editorial de esta valiosa fuente histórica, está firmado F.P, y fue seguramente revisado por el editor del Diccionario…don Manuel Pérez Vila.

[25] Pedro Grases: Obras. Barcelona-Caracas: Seix Barral,1981-2002. 21 vols. Ver en este caso: “Dos gacetas de Caracas patriotas antes de la batalla de Carabobo”(t.IX,p.353-356)

[26] Ver una transcripción de uno de los diálogos entre ambos en Francisco de Miranda: América espera, p.485.

[27] Simón Bolivar: Escritos del Libertador, t.XIX,p.115-116.

[28] José Gil Fortoul: Historia constitucional de Venezuela. 3ra.ed. Caracas: Editorial Las Novedades,1942. 3 vols. La cita procede del ,t.I,p.272-274

[29] Giovanni Meza Dorta: Miranda y Bolívar: dos visiones, p.219-222

[30] Felipe Larrazabal: Vida de Bolívar. New York: Imp. de Eduardo O.Jenkins,1865. 2 vols. Puede verse en el t.I,p.137.

[31] Sobre el significado de  la Vida de Bolívar de don Felipe Larrazábal ver lo que indica Mariano Picón Salas en sus Estudios de literatura venezolana. Caracas: Edime,1961. 315 p. Ver la p.82. Lo que observa don Mariano nos explica la importancia que ha tenido la historia en el desarrollo de la cultura venezolana, de hecho anterior a la divulgación masiva de la novela y del cuento. Es por ello que nuestros libros más divulgados en el siglo XIX fueron tres libros de historia: la Vida de Bolívar de Larrazabal, la Biografía de José Félix Ribas de Juan Vicente Gonzalez, impresa originalmente en las páginas de la Revista Literaria en 1865, el mismo año de la primera edición de la Vida de Bolívar de Larrazabal y luego Venezuela heroica. Caracas: Imp.Sanz,1881.XII,266 p.;2ª.ed.aum. Caracas: Imp. Sanz, 1881.XXII,599 p. de Eduardo Blanco, con esta sucedió un singular hecho: en un país de tanto analfabetismo, como era la Venezuela de aquella época, las dos primeras ediciones del libro de don Eduardo se agotaron rápidamente el mismo año de su primera edición.

[32] Simón Bolívar:Escritos del Libertador, t.XX,p.617

[33] Augusto Mijares: El Libertador. Caracas: Editorial Arte,1964. 586 p.  La cita está tomada de la p.232.

[34] Simón Bolívar: Escritos del Libertador,t.III,Vol.II,p.243-244.

[35] Simón Bolívar: Cartas del Libertador.2ª.ed. aum. Caracas: Fundación Vicente Lecuna/Banco de Venezuela,1964-1970. 8 vols. La cita procede del t.IV,p.278.

[36] Simón Bolívar: Escritos del Libertador, t.XX, p.616-617.

[37] No hemos logrado poder demostrar el parentesco, no hemos logrado saber, a través de las obras de genealogía, si Austria era hijo de su papá o de su mamá, hijo adulterino sin duda. La imposible demostración se basa en que los genealogistas no registran a los hijos naturales en sus obras. El magnífico coronel Austria aparece en estas obras pero nada se indica del origen de la relación de hermanos con Casas. Fue sin duda llamado por sus sobrinos los hermanos Casas Iturbe por su condición de historiador. La primera vez que encontramos la referencias de ser Casas y Austria hermanos fue en el libro Giovanni Meza Dorta: Miranda y Bolívar: dos visiones,p.156 y 157.

[38] José Felix Blanco/Ramón Azpurua: Documentos para la historia de la vida pública del Libertador, t.IV,p.45 en donde está la referencia.

[39] Arturo Uslar Pietri: Letras y hombres de Venezuela. Caracas: Edime,1958. 345 p. La cita procede de la p.60.

[40] Francisco Herrera Luque: El vuelo del alcatraz. Prólogo y edición al cuidado de Roberto Lovera De-Sola. Caracas: Alfaguara,2001.180 p.

[41] Simón Bolívar: Cartas del Libertador,t.V,p.373-374.

[42] Simón Bolívar: Escritos del Libertador, t.XX,p.618, nota 2, Documento 6148.

[43] Simón Bolivar: Escritos del Libertador,t.II.Vol.I,p.214.

 

 

[44] Varios Autores: Epistolario de la Primera República. Caracas: Academia Nacional de la Historia,1960. 2 vols. La carta está en el t.II,p.355-358. La cita procede de la p.357. La referencia a Felipe Fermín Paul que hacemos más adelante se lee en el mismo documento,p.358.

[45] Inés Quintero: El último marqués. Francisco Rodríguez del Toro,1761-1851. Caracas: Fundación Bigott,2005. 240 p. Ver la p.157

[46] Simón Bolívar: Correspondencia del Libertador. Caracas: Fundación Boulton,1974.XXVII,402 p. La cita procede de la p.296

[47] Simón Bolívar: Cartas del Libertador, t.VI,p.13

[48] Roberto Lovera De-Sola: El gran majadero. Caracas: Academia Nacional de la Historia,1984. 244 p. Ver: “Bolívar y la biblioteca de Miranda”(p.43-45).

[49] Caracciolo Parra Pérez: Discursos. Madrid: Altamira Talleres Gráficos, 1961.397 p. Ver: “Miranda en Valmy”(p.377-383). La cita procede de la p.382.

[50] Ver su estudio bibliográfico hecho por el erudito chileno Miguel Castillo Didier: Miranda y la senda de Bello.2ª.ed.  Prólogos: José Luis Salcedo Bastardo y Pedro Grases. Caracas: La Casa de Bello,1996. 235 p. Ver: “Las Biblias del Precursor”(p.127-139), colección que incluía también varias obras de referencias para el estudio de la Biblia. Registra Castillo 16 títulos.

[51] José Luis Salcedo Bastardo: Crisol del americanismo. La casa de Miranda en Londres. Caracas: Cuadernos Lagoven, 1980.107 p.

[52] Ver en Andrés Bello: Obras completas. Caracas: La Casa de Bello,1981-1986. 26 vols.  Está en el t.XI,p.64-68. Bajo el título de Francisco de Miranda lo reprodujo también Oscar Sambrano Urdaneta en su compilación Andrés Bello Antología general. Caracas: Edime,1981. 2 vols. Está en el t.II,p.1586-1589, fuente de la cual proceden las citas que haremos.

[53] Caracciolo Parra Pérez: Miranda et Madame de Custine. Paris: Grasset,1950. 365 p. La cita procede de la p.240. La traducción es nuestra. Es inexplicable que esta bella obra que revive uno de los grandes amores femeninos de Miranda, con Delfine de Custine, no haya sido vertido  aun a nuestra lengua, la de don Francisco, después de más  de medio siglo después de su edición parisina en lengua gala.

[54] Andrés Bello: Antología general,t.II,p.1587.

[55] Francisco de Miranda: Colombeia. Caracas: Ediciones de la Presidencia de la República, 1978-2006. 20 vols. Las referencias pueden leerse en el t.VIII,p.221 y 234.

[56] Edgardo Mondolfi Gudat: “Pancho y Leandro” en Miranda en ocho contiendas, p.183-198. Ver las p.184 y 185

[57] Defensa documentada de la conducta del comandante de La Guaira Sr. Manuel María de las Casas en la prisión del general Miranda y entrega de aquella plaza a los españoles en 1812Caracas: Imprenta de George Corser, 1843, cubierta, 74 p. Está también en José Felix Blanco/Ramón Azpurua: Documentos para la historia de la vida pública del Libertador,t.IV,p.15-57

[58] Inés  Quintero: El último marqués, p.140-143.

[59] José Felix Blanco/Ramón Azpurua: Documentos para la historia de la vida pública del Libertador,t.IV,p.32.

[60] Ver Mireya Sosa de León: : “Casas, Manuel María de las”, en Diccionario de historia de Venezuela,t.I,p.727-728.

[61] José María de Rojas: Tiempo perdido. París: Garnier Hermanos, 1905. 338 p.;2ª.ed.Prólogo: Efraín Subero. Caracas: Fundación Shell, 1967.304 p. Ver “El General Miranda y la Familia De Las Casas”(p.38-47); lo mismo está en su libro: Recuerdos de la patria. Compilación y prólogo: Pedro Grases. Caracas: Ediciones de la Presidencia de la República, 1963. XXXVII,198 p.Ver : “El general Miranda y la familia De Las Casas”( p.153-159).

[62] José Nucete Sardi: Aventura y tragedia de don Francisco de Miranda.5ª.ed. Caracas: Ministerio de Educación, 1964.408 p. Ver las p.362-364; Alfonso Rumazo González: “Miranda” en sus 8 grandes biografías. Caracas: Ediciones de la Presidencia de la República, 1993. 3 vols. Ver:”Miranda”,(t.II,5-384). La referencia está en la p.376; Tomás Polanco Alcántara: Francisco de Miranda: ¿Ulises, Don Juan y Don Quijote?. Caracas: Ediciones GE, 1996.779 p. Ver las p. 747-749

[63] Augusto Mijares: El Libertador,p.228,  y nota 2 de la misma página 230 y 232.

[64] Tomás Polanco Alcántara: Simón Bolívar, p.279-281.

[65] Tomás Polanco Alcántara: Simón Bolívar,p.296-297.

[66] Rómulo Gallegos: Cuentos completos.  Caracas: Monte Ávila Editores,1981. 432 p. Ver “El último patriota”(p.79-89); José Rafael Pocaterra: Cuentos grotescos. Caracas: Edime, 1955.327 p. Ver: “Familia prócer”(p.144-149).

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