Modelos matrimoniales para los tiempos que corren
He aquí algunas propuestas conyugales que, en las circunstancias actuales, podrían llegar a feliz término. Los nombres de los contrayentes, en algunos casos, ofrecen las pistas sobre qué se arriesga en cada acuerdo prenupcial.
Porque las cosas, mejor por su nombre
Hace algún tiempo en este lugar, el chavismo, en su afán de conquista y cambio –o invasión y arrase- quiso aprobar una ley para que las cosas no se llamaran por su nombre; tampoco las personas. La ley no prosperó –por ahora-, sin embargo, hay un dossier de innombrables, gentes cuyos nombres hacen mala propaganda al régimen a quienes recomiendan rebautizar o, según el bando en que estén, hacerle cositas peores. Tascón, cuyo nombre sería Listascón, facilitó, claro, la lista.
La lucha contra la violencia, un buen espectáculo
Ningún mal debería ser necesario, ni que por bien venga, y menos el de la violencia, esa perversión que empequeñece la condición humana toda, y pica y se extiende en territorio doméstico. Las cifras son, a la fecha, alarmantes: en Venezuela, una de cada tres mujeres son víctimas de agresiones en casa; y una de cada tres no lo quiere contar.
Anatomía de un país desmembrado y sus partes para armar
Ojos que no ven: José Miguel Insulza
Ojo de garza: Juez Garzón
Niña de mis ojos: Iris Varela
Por ahí van y vienen los que son, que luego quizá serán.
Esquinas calientes de Caracas por donde suelen ir los que vagan, desfilan, van y vienen por la movida.
Las ediciones por venir, y una hipotética pero posible censura
El Ministerio de Educación se deja de rodeos. Todo lo que escriba en lo sucesivo pasará por el cedazo del ojo socialista –y ya se sabe, un ojo rojo es un ojo aporreado y enfermo- que también se dará a la tarea de revisar a los clásicos. Algunas frases deberán tomarse con pinzas, unas subrayadas y las que no convienen, pues ser borradas.
Los pequeños mercados, tan de moda ahora en la capital
No sólo al bueno de Lorenzo Parachoques le ha pasado. La escena tiene carácter arquetipal: cuando por fin hace caso a los reclamos de su Pepita –así se llama la esposa-, se sube al ático, recoge las cosas que ya no se usan, y que, desportilladas, incompletas, oxidadas, pasada de moda, o sin cabeza, sin ruedas o sin baterías aguardan somnolientas por redención, y limpias de polvo y telarañas, las pone en venta en el garage sale del vecindario.
(o “Chávez, el Perezjimenista”)
En el inconsciente colectivo está registrada la imagen del 23 de enero de 1958; a todos los venezolanos pertenece su esplendor. Ese día Venezuela era una fiesta. Luego de diez años represión y tortura, de sangre y silencio decretado, el país se reconciliaba. Las calles, ríos de gente abrazándose en una cadena humana que iba desde las plazas hasta las cárceles recién abiertas, se convirtieron en el escenario de la felicidad conquistada, luego que Marcos Evangelista Pérez Jiménez picara los cabos, en la Vaca Sagrada.
El gobierno, apagadito, vende el sofá
El gobierno, apagadito como anda en esta mala hora: racionamiento, deficiencias y pésima praxis en todos los ámbitos, tendencia que, por lo demás, le es característica –falla de origen-, resuelve lo mismo: vender el sofá. O sea, en vista de tantos problemas del servicio eléctrico, al cabo de tantos apagones en todo el país y disparates varios, decreta la oscuridad parcial, por ahora. Si Caracas se creía a salvo pues nones, el black out que permanece en el resto del territorio nacional llegará de nuevo. Está decretado. He aquí una primicia que vendrá acompañada en su momento con esta sombría proclama. Ay, un negro porvenir es lo que se presagia. Ya hay eclipse.
Global y por eso, fuera de órbita, en el país Santa es sustituido por Don Regalón
Que no ríe jo jo jo sino que habla de jujú. Que va de rojo y lleva botas pero anda más en ascuas que en pascuas. Que no sólo se afana en diciembre sino todo el año, porque lo suyo es un interés. Tascón, quién más, la lista bajo su control, dio el parte de los regalos que saldrán de Miraflores de su parte
Le resultó cuesta arriba a la revolución borrar de un plumazo a Yesquimar, a Usnavy y a Milady
Hace poco el chavismo quiso aprobar una ley para evitar que en este país las cosas se llamaran por su mismo nombre; las cosas y las personas. Por eso algunas plazas y parques ahora son aludidas de manera distinta. Sin embargo, le resultó cuesta arriba a la revolución borrar de un plumazo, como suele ser el modus operandi de este tipo de regímenes, a Yesquimar, a Usnavy y a Milady.
Dedicado al Laureado Márquez
Ya hace añales, más de Nine West que se lanzó el último grito: ahí viene el Coco Chanel. Tul cual se dijo. Pero ¡Kenzo importa! se encogieron de hombreras los que pensaban que sólo era Theory. Ahora ¡qué duda cabe! Hugo Boss está Armani su Emporio y tiene al país bajo su Bottega Veneta.
El fin de las utopías siempre estará en proporcional relación con el auge de lo aparente. Aparentemente.
Si depende del cristal con que se mire habrá que ver qué le pasa al cristal. Qué curvatura o distorsión tiene. Es leyenda que a los nativos de esta tierra de gracia les gustaban mucho los espejitos que venían de ultramar; con esos adminículos, dicen, se rendían ante el imperio.