Denuncian en Argentina la grosera alineación de la Kirchner con Chávez
En una sola cosa, tal vez, Cristina Kirchner tiene una política diferente de la de su marido. La Presidenta es más sincera en sus alianzas internacionales, porque es evidente que le gusta ese conglomerado de países que lidera el proyecto populista autoritario de Hugo Chávez más que cualquier otra experiencia democrática de la región. Néstor Kirchner sentía lo mismo que Cristina, pero lo disimulaba mucho mejor.
Las discordancias permanentes de los Kirchner están construyendo un país que bascula entre la furia y el error
Néstor Kirchner aborrece a los piqueteros de izquierda, pero su problema es que tiene piqueteros amigos. La autoridad moral se desvanece entonces. Cristina Kirchner aspira hasta con sobreactuados gestos a llevarse bien con Barack Obama, pero nadie le dijo nunca cuáles son los reclamos de la actual administración norteamericana. El matrimonio presidencial dice que quiere enterrar una ley de la dictadura, la de radiodifusión vigente, pero los potenciales cerrojos que encierra su proyecto audiovisual son construcciones perfectas de ideas autoritarias. Esas discordancias permanentes están construyendo un país que bascula entre la furia y el error.
Chávez quiere el silencio del periodismo, no sólo ganar una batalla ¿Kirchner está haciendo lo mismo?
Nunca, como ayer, Buenos Aires se pareció tanto a Caracas ni los Kirchner fueron tan similares a Hugo Chávez. Cuando más de 200 inspectores de la AFIP se agolparon en la puerta del Grupo Clarín, las imágenes recordaban nítidamente un ataque de grupos chavistas a Globovisión, la única cadena privada de televisión que quedó en Venezuela en los primeros días del último agosto. Era la perversión de cualquier sentido normal del Estado: el operativo se produjo en medio de una guerra personal desatada en las semanas recientes por el ex presidente Néstor Kirchner contra ese grupo periodístico.