Oh, bésame
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Oh, bésame

Porque “no puedo mirar tu boca sin imaginar a qué sabe”

Imagino un primer beso caraqueño, actual, caluroso, complicado, preocupado, inquieto. El primer saludo, ese primer contacto que te dice: me gusta la temperatura de est@ chic@. Te vas al otro lado de la sala, te sirves otro trago y lo saboreas. Mientras lo haces, diriges la mirada al que ya se convirtió en tu meta. Ya no depende de ti. Tus piernas se van solas. Te acercas a él (ella), a sus amigos, a su espacio. Como gatito l@ hueles y cierras los ojos. Arreglas tu cabello. Pides otro trago.

Porno 2.0
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Porno 2.0

La pantalla espectaculariza la intimidad pero, como sea, saca lo mejor de nosotros al hablar de sexo

Últimamente está muy en boga el término 2.0. En línea general, es la web siendo amistosa y tolerante: no es cerrada porque te da opción a opinar sobre los contenidos encontrados en la página; puedes elegir qué material quieres mostrar y con la regularidad que se te antoje;  eliges a los amigos a quiénes deseas seguirle la pista. Yo me confieso adicta a un par de estas redes, especialmente aquellas donde el flujo de imágenes es la característica principal. Pero lo que me parece más importante de todo este proceso es que puede vivir la web desde afuera. No hace falta que estés sentado en una computadora para estar conectado. Desde los celulares inteligentes puedes acceder y compartir información, o simplemente dejar programada la actualización de tu blog.

Historia mínima del porno (Parte II)
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Historia mínima del porno (Parte II)

En esta edición, la pornografía a partir de los años 60 y la liberación sexual

En los años 60, la pornografía empieza a tomar un nuevo rumbo. La pareja que participa en este tipo de producción hace realmente el amor. Se ven compenetrados, la cámara respeta los espacios (el medical shot aún no aparece en escena). La mujer se aleja de la imagen perfecta y coqueta de los años 40 y 50. Entran el hombre y la mujer negra en escena y comienzan las orgías. La liberación sexual ha llegado, junto con las pastillas anticonceptivas.

Historia mínima del porno (Parte I)
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Historia mínima del porno (Parte I)

Una edición por entregas sobre cómo hemos visto el sexo (y el porno) a lo largo de los años

La ciencia de la sexualidad, según Foucault, es un ámbito humano que es susceptible a daños, enfermedades, desviaciones, patologías generales. Se define entonces como un espacio donde cabe lo correcto e incorrecto; lo normal y lo anormal; lo sano y lo enfermo. El recelo con que se ha creado la sexualidad humana, los modos de reproducción y relación, han establecido una plataforma de verdades absolutas, cualidades heteronormativas, que se definen por la belleza, la salud, el recato, y la familia. Así, nuestra sexualidad se ve afectada por dichos discursos, donde los cuerpos no se deben salir del carril que les corresponde.

Silvia Saint ¿Por qué nos gusta tanto?
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Silvia Saint ¿Por qué nos gusta tanto?

Todos somos porn stars y hay que creerlo

“El porno dice: hay un sexo bueno en alguna parte;

yo soy su caricatura” (J. Baudrillard)

“¿Mirar porno te vuelve más perversa?”, “¿Es sano masturbarse mientras ves películas pornográficas (aunque tengas pareja)?”, ¿Las mujeres, realmente, miran este tipo de películas?”, “¡¿No te sientes sucia?!”.

Éstas son algunas de las preguntas que me hacen mis amigas al comentarles, en voz alta, que sí me gusta la pornografía. Que más que verla como llave para la entrada al infierno, pienso  que son la clave para entender muchas situaciones que definen nuestra vida sexual. Sí, nuestra vida sexual. No nuestra vida en pareja.