Tan coquetas ellas
Yo siempre he preferido tener más amigos que amigas. Claro, siempre hay alguna chica cerca con la que puedo hablar de mis últimos tacones, cambiar recetas de ensaladas o contarle lo bien que besa el muchacho con el que ando. Pero con los chicos pasa algo distinto. Una vez que sabes que son literalmente amigos y no están hechos para morderles el labio o acariciarle la pancita, salen las mejores conversaciones (y bueno, sí, de vez en vez hay besitos que decoran las conversas y no caen nada mal).
Música y lovers, siempre de mano
No sé por qué, pero este año ha sido especialmente musical para mí. En el 2009, tal día como hoy, estaba despidiéndome de mi mejor amigo Emmerson, integrante del colectivo Abstractor, en Barcelona. Este 2010 se regresó al país por 4 meses y no lo solté. Mucha música, ritmos electrónicos con un toque tropical definitivamente distinto, viniles, fiestas, cuerpos sudados a las 4 de la mañana y sin ningunas ganas de parar. En estos espacios me topé con uno de sus amigos y sin pensarlo mucho, algo se sembró. Entre canción y canción, entre ron y ron, las miradas se cruzan, los bailes acercan y los besos nacen. ¡Puf! Primer amorío musical.
Y sus consecuencias…
No recuerdo muy bien por qué nació la conversación. Sólo sé que terminamos hablando de la vida del abuelo de mi amigo. Un señor que, por lo que entendí, tuvo una vida bastante feliz. Una donde hubo familia, esposa, dinero, fiestas, viajes, cenas. Al final, las cosas se pusieron duras, pero la historia queda, las fotos hablan, el nieto cuenta.
Anoche descubrí, una vez más, por qué Cerati es sangre nuestra
Música que llevamos en la piel
Hemos hablado y leído de Cerati como locos esta semana. Estamos en la oficina, en silencio, y de repente se escucha un pedacito de “Crimen”.
Om nom nom nom nom
Inspirado en las conversas con @ilovek
Hace un par de noches estuve hablando con una amiga muy querida sobre chicos: los pasados, los actuales, los de siempre, los que no pudieron ser. Nos tomamos un ratito más largo para comentar las buenas cualidades de los chicos que nos tienen un poco tontas ahora. Después de hablar de sus barbas, dientes, ojos y brazos, (equis), nos empezamos a concentrar en sus profesiones. Y fue en ese momento que nuestros ojitos empezaron a brillar de verdad.
” ¿por qué esa chica tuvo que esperar tanto?”
Hay cosas que simplemente no cuadran en las relaciones de pareja. Huelen mal. Una de ellas es, por ejemplo, que tu novio te haga llorar.
Extrañando los nostálgicos 90′s
Tengo 30 años, soy heterosexual y, entre otras cosas, escribo sobre sexo. Eso, supuestamente, debería permitirme observar y entender todo. Pero, definitivamente, no es así.
El artista plástico Carlos Medina nos cuenta su experiencia artística y personal por los prostíbulos caraqueños
“Al final, esto es arte que ayuda”
Carlos Medina.
Sabemos que Caracas es oscura y brillante al mismo tiempo. Tiene calles peligrosas, personas hostiles, colas interminables, servicios a medias, miedos perennes. Por otro lado tiene sonrisas instaladas, cielos hermosos, Ávila, casa, lengua, hermanos y tierra. A ella la conocemos sólo por pedacitos. Cosa que detesto, la verdad. Algún fin de semana me levanto y visito la ciudad olvidada. Abro los ojos y veo lo que no está en ningún lado: el clima es fascinante, las tiendas tan vintage y coloridas, librerías olvidadas, restaurantes ricos. Ahora, ¿qué pasa por esas calles después de las 10 de la noche? ¿Con qué tipo de personaje te puedes encontrar?
Porque “no puedo mirar tu boca sin imaginar a qué sabe”
Imagino un primer beso caraqueño, actual, caluroso, complicado, preocupado, inquieto. El primer saludo, ese primer contacto que te dice: me gusta la temperatura de est@ chic@. Te vas al otro lado de la sala, te sirves otro trago y lo saboreas. Mientras lo haces, diriges la mirada al que ya se convirtió en tu meta. Ya no depende de ti. Tus piernas se van solas. Te acercas a él (ella), a sus amigos, a su espacio. Como gatito l@ hueles y cierras los ojos. Arreglas tu cabello. Pides otro trago.
La pantalla espectaculariza la intimidad pero, como sea, saca lo mejor de nosotros al hablar de sexo
Últimamente está muy en boga el término 2.0. En línea general, es la web siendo amistosa y tolerante: no es cerrada porque te da opción a opinar sobre los contenidos encontrados en la página; puedes elegir qué material quieres mostrar y con la regularidad que se te antoje; eliges a los amigos a quiénes deseas seguirle la pista. Yo me confieso adicta a un par de estas redes, especialmente aquellas donde el flujo de imágenes es la característica principal. Pero lo que me parece más importante de todo este proceso es que puede vivir la web desde afuera. No hace falta que estés sentado en una computadora para estar conectado. Desde los celulares inteligentes puedes acceder y compartir información, o simplemente dejar programada la actualización de tu blog.
En esta edición, la pornografía a partir de los años 60 y la liberación sexual
En los años 60, la pornografía empieza a tomar un nuevo rumbo. La pareja que participa en este tipo de producción hace realmente el amor. Se ven compenetrados, la cámara respeta los espacios (el medical shot aún no aparece en escena). La mujer se aleja de la imagen perfecta y coqueta de los años 40 y 50. Entran el hombre y la mujer negra en escena y comienzan las orgías. La liberación sexual ha llegado, junto con las pastillas anticonceptivas.
Una edición por entregas sobre cómo hemos visto el sexo (y el porno) a lo largo de los años
La ciencia de la sexualidad, según Foucault, es un ámbito humano que es susceptible a daños, enfermedades, desviaciones, patologías generales. Se define entonces como un espacio donde cabe lo correcto e incorrecto; lo normal y lo anormal; lo sano y lo enfermo. El recelo con que se ha creado la sexualidad humana, los modos de reproducción y relación, han establecido una plataforma de verdades absolutas, cualidades heteronormativas, que se definen por la belleza, la salud, el recato, y la familia. Así, nuestra sexualidad se ve afectada por dichos discursos, donde los cuerpos no se deben salir del carril que les corresponde.
Todos somos porn stars y hay que creerlo
“El porno dice: hay un sexo bueno en alguna parte;
yo soy su caricatura” (J. Baudrillard)
“¿Mirar porno te vuelve más perversa?”, “¿Es sano masturbarse mientras ves películas pornográficas (aunque tengas pareja)?”, ¿Las mujeres, realmente, miran este tipo de películas?”, “¡¿No te sientes sucia?!”.
Éstas son algunas de las preguntas que me hacen mis amigas al comentarles, en voz alta, que sí me gusta la pornografía. Que más que verla como llave para la entrada al infierno, pienso que son la clave para entender muchas situaciones que definen nuestra vida sexual. Sí, nuestra vida sexual. No nuestra vida en pareja.