Venezuela es un caos a la medida de sus habitantes del cual no saldremos simplemente saliendo de Chávez
Muchas cosas han cambiado en Venezuela en los últimos años, lo que a juicio de unos cuantos se traduce en un lastimoso avance pero hacia el retroceso, responsabilidad de Hugo Chávez.
No se puede negar que el presidente tiene una gran cuota de culpa, pero es un absurdo echársela toda, porque él más que una causa de males, es una consecuencia, y antes que eso, una gran lección.
El que irrespeta, el que destruye no es de un bando o de otro. Hay de todo en la viña del horror
“Este año voy –me dije- así tenga que comprar un paquete todo incluido y viajar sola”. Entonces empecé a ver tarifas de tours, unas más exorbitantes que otras; consciente de que hay cosas que no tienen precio.
Desde luego no fue la profundidad casi filosófica de los slogan de las tarjetas de crédito la que me dio el empujoncito. El argumento fue algo más rebuscado.
En este caos es lógico que valoremos la vida por sobre todo. Pero, ¿Es la calidad de vida menos importante?
En un país donde los niveles de violencia e inseguridad nos llevan a contar más de 50 muertes en un fin de semana en Caracas, lo de menos es el tráfico infernal, que racionen el agua y la luz o que el control de cambio nos humille a diario. Qué importa si no encuentras en el anaquel tu marca favorita de champú, si no consigues alimentos básicos, qué importa si la inflación destroza tu presupuesto y tus sueños, si la verdad es que ni siquiera importan los asesinatos. El robo, incluso, ha pasado a ser algo trivial, parte de un anecdotario, que incluye historias graciosas como éstas: