La clave

¿Por qué? O sea, ¿y eso? Justo ahora, con las cosas así… Usted sabe… ¿No es como raro?

¡Muy buena pregunta! Nos la hemos hecho mil veces. Pues, porque es un momento en el que la tecnología, la política, la economía, el país, nos exigen respuestas creativas. Acá en Código Venezuela, queremos intentar darlas. Y, modestamente, creemos que no nos está saliendo del todo mal.

¿Qué es Código Venezuela?

¿Usted leyó el Código Da Vinci? ¿Sabe lo que es un código de barras? ¿No le suena? ¿Sabe lo que es el código fuente? Parece que detrás de todas esas cosas hay grandes conspiraciones y, nos guste o no, Venezuela es eso: una conspiradera. O, como decía Miranda: Bochinche, bochinche y más bochinche. Esta es una sociedad compleja, pero nos gusta la papaya. No es cosa fácil acercarse a esto, de modo que necesitamos que alguien nos de la clave para comprender nuestro propio berenjenal. Nuestro código está compuesto de noticias duras de política y economía, pero también de belleza –natural o quirúrgicamente creada, poco importa la diferencia en la tierra de las misses– buen humor, ocio y la contemplación de las bondades que ostenta la naturaleza en esta Tierra de Gracia –lo cual explica la presencia en nuestro equipo de Charles Brewer Carías y su fiel escudero, el célebre biólogo/ecólogo Carlos Peláez, en Código Explorador–. Es decir, vamos en serio, pero jugando. O al revés, como los niños, que juegan con toda la seriedad del caso.

¿Cómo se financia?

Con los dientes, con las uñas, como todo en Venezuela. En realidad, se trata de una inversión de los que creemos en el buen periodismo, sin modestias. Está diseñada para obtener publicidad tradicional de banners, pero también desarrollamos nuevos modelos de patrocinio y estamos abriendo un mercado nuevo para grandes anunciantes que buscaban espacios y productos informativos especialmente diseñados para la web, pero que deciden apostar por el prestigio y la credibilidad, por la producción de contenidos propios, originales, inteligentes, de calidad. Además, constantemente generamos eventos vinculados a nuestro código, mientras estamos desarrollando una sofisticada tienda online de discos, libros y boletería para espectáculos .

¿No hay como muchos sitios web informativos ya?

También hay quienes piensan que ya somos demasiados seres humanos sobre la Tierra. Pero nadie es igual a nadie, hay miles de almas deseando nacer y expresarse. A nosotros nos gusta pensar que tampoco no nos parecemos a nadie y queremos tener nuestra vocecita. Eso sí, sin abusar del copy paste que hoy gobierna sin contexto ni concierto la internet, que de eso se trata precisamente lo de tener voz propia.